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EL CLUB DE PARÍS ACEPTÓ LA OFERTA ARGENTINA

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El francés Ramón Fernández, presidente del Club, logró respaldo para negociar con Argentina

El francés Ramón Fernández, presidente del Club, logró respaldo para negociar con Argentina

Por Alejandro Bercovich

Y finalmente llegó el día. El martes a la mañana, en una reunión reservada y sin anunciar su decisión públicamente, el secretariado del Club de París aprobó iniciar formalmente las negociaciones con Argentina por la deuda en default desde 2001. Según confirmaron a BAE Negocios fuentes diplomáticas extranjeras y funcionarios locales, los países ricos acreedores agrupados en la entidad fijaron el 26 de mayo como fecha para empezar a definir los términos de pago de los más de 9.000 millones de dólares que reclaman sus socios, entre capital e intereses caídos. En principio, aceptan que el pago sea en cuotas y condicionado a que el acuerdo haga llegar dólares frescos a las reservas del Banco Central. La novedad se conoció apenas horas antes de que la presidenta Cristina Kirchner viaje a la capital gala invitada por su par Françoise Hollande, aunque el tema no formará parte de su agenda oficial.

La información circula desde el martes con absoluto hermetismo en el equipo económico y en un puñado de embajadas de los principales países acreedores, donde siguen con atención el tramo final de las tratativas a la espera de que se destraben los créditos subsidiados de bancos y agencias de fomento para que las multinacionales con casas matrices en esos países inviertan en Argentina. Para el Gobierno, el objetivo es cumplir con el pliego de condiciones que fijaron los grandes bancos de Wall Street para volver a financiar a tasas razonables al Estado argentino, que incluía el saneamiento del Indec, el pago de los juicios de empresas en el Ciadi y la indemnización a Repsol por la expropiación de YPF. Todavía resta retomar las negociaciones con los fondos buitre que rechazaron los canjes de deuda de 2005 y 2010 .

Tal como informó este diario a fines de diciembre, el secretariado del Club trocó durante ese mes su posición intransigente por una más conciliadora. Fue porque el recién asumido Kicillof retiró la condición que antes había reclamado de que las agencias de crédito para exportaciones (ECAs) se comprometan a flujos de inversión directa proporcionales a la deuda que se abonara a cada país acreedor. En otros términos, la oferta reformulada por el Gobierno dejó de exigir que cada nación garantice la llegada a la Argentina de los dólares que reclama a su vez por la deuda atrasada. Según las fuentes, se siguen limitando los pagos a los flujos de fondos que ingresen a futuro, pero sin individualizar por acreedor.

Las negociaciones están a cargo del secretario de Finanzas, Pablo López, quien redujo al mínimo el papel en las discusiones del exministro y embajador ante la Unión Europea, Hernán Lorenzino, por la desconfianza que le tiene Kicillof.  Los funcionarios consultados explicaron que Economía le acercó al Club varias propuestas para evitar que el acuerdo golpee las reservas del Central con un pago en efectivo como pretendían inicialmente los acreedores. Todas fueron rechazadas hasta que en diciembre las posiciones se acercaron con el primer borrador que giró apenas asumió el jefe del Palacio de Hacienda.

La última oferta argentina, que el Club debatió en enero y que este diario publicó el 5 de febrero, incluía:

-Reconocer el total de la deuda sin quitas sobre el valor presente, más allá del debate sobre el monto efectivamente adeudado entre capital e intereses.

-Pagar todo en un plazo máximo de 5 años desde la firma del acuerdo, o en menos tiempo en caso de que las empresas con sede en los países acreedores traigan dólares al país.

-Hacer un pago inicial de u$s2.000 millones dentro del año posterior a la firma del acuerdo. Sería la única cuota a cubrir por Cristina Kirchner, condicionada a que eso habilite crédito en dólares para no afectar las reservas.

-Cancelar el remanente en cuotas anuales, la primera de las cuales debería girarse dentro del año posterior al primer pago.

Los países a favor y en contra

El 20 de enero, el ministro de Economía, Axel Kicillof, viajó a la capital gala y comentó que su encuentro con los representantes de los acreedores había sido “muy positivo”. Pero la vocera del Club, Clotilde L’Angevin, aclaró que las negociaciones “no comenzaron formalmente” y que era “demasiado temprano” para responder a la propuesta argentina.

Tras la visita de Kicillof, los acreedores se reunieron en privado y ambas partes mantuvieron un total hermetismo ante la prensa. Pero en ese encuentro, según las fuentes diplomáticas consultadas, los enviados de un grupo de países consideraron que la oferta era aceptable. Fueron los enviados de Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y Estados Unidos.

Otros gobiernos acreedores, como el de Japón, se mostraron indiferentes. Más duros fueron los gobiernos de Holanda y España, que figuran entre los principales acreedores. La deuda con el Club de París tiene origen mayoritariamente en créditos que pidió la última dictadura a empresas europeas para armas (que en algunos casos ni siquiera llegaron) y obras de infraestructura (que, como un gasoducto faraónico, tampoco se llevaron a cabo), pero también figuran allí créditos que extendió Madrid en plena crisis de la convertibilidad.

Visita oficial

La presidenta Cristina Fernández viajará el miércoles de la próxima semana a París, respondiendo a una invitación del jefe de Estado de Francia, François Hollande. La mandataria inaugurará el Salón del Libro de París y participará de un almuerzo oficial en el Palacio del Elíseo. Los jefes de Estado mantendrán una reunión bilateral con una nutrida agenda que marca las relaciones entre la Argentina y Francia, así como las cuestiones más importantes de la situación internacional, pero sin tocar el Club de París.