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Voto a los 16: Toda la polemica

¿Ampliación de derechos u oportunismo electoral? ¿Están maduros los adolescentes de 16 para ejercer esta responsabilidad? Todas las voces de un debate apasionante. Todo en Democracia.


Todo sobre el voto a los 16, ¿Estas de acuerdo o no?

Argentina se encamina a ser uno de los 15 países del mundo donde chicos de 16 años estarán habilitados para votar. 2.100.000 adolescentes se sumarán al padrón y podrán ejercer esta nueva potestad a partir de las elecciones legislativas del año que viene y las presidenciales de 2015.

El debate comenzará esta semana en el Senado a nivel de comisiones y si bien se trata de un proyecto impulsado por el kirchnerismo, habrá consenso entre algunos bloques opositores para darle vía libre tanto en la Cámara alta como en Diputados, donde se convertiría en ley al cabo de algunas semanas.

Si bien había varios proyectos presentados con anterioridad ampliando la posibilidad de votar desde los 16 (iniciativas de Diana Conti y Jorge Yoma, entre otras), el texto que ahora será debatido –y probablemente votado– corresponde a los senadores del FpV Aníbal Fernández y la chaqueña Elena Corregido.

El proyecto equipara el voto a los 16 años con el de los mayores de 70 en el sentido de ser optativo y no obligatorio. También establece que podrán votar los extranjeros con dos años de residencia.

De los 2.100.000 adolescentes que se sumarán al padrón, se estima que 1,4 millones son los que actualmente tienen entre 15 y 16 años y cumplirán la edad requerida por la nueva ley en los próximos meses.

El kirchnerismo argumentó que los jóvenes ya están maduros para votar y que están movilizados políticamente como nunca en la historia. La muerte prematura de Néstor Kirchner fue un verdadero disparador de la participación masiva de jóvenes en la política. El oficialismo obviamente interpreta, no sin razón, que gran parte de los jóvenes que se incorporarán a la política votarán a su favor en los próximos comicios.

Fenómenos como la irrupción de La Cámpora, sumado a la ausencia de fuerzas opositoras notables en cuanto a militancia juvenil, hacen que el oficialismo abrigue buenas esperanzas a la hora de ir por el “voto joven”.

Aníbal Fernández fue obviamente la primera voz del kirchnerismo en salir a defender la iniciativa. Calificó como “discurso insensato” la opinión de quienes argumentan que los jóvenes de entre 16 y 18 años no están preparados para votar, y se preguntó: "¿por qué les tienen miedo a los jóvenes?”.

Como mucho serán “700 mil jóvenes” los que, en caso de que se sancione esta ley, tendrán la posibilidad de ejercer el derecho a voto a partir de las elecciones legislativas del año próximo, aclaró Fernández.

En este sentido, confirmó que el kirchnerismo irá a la búsqueda del denominado voto adolescente: “¿Qué tiene de malo querer salir a conquistar ese voto si la política consta de eso?”.

De hecho, la incursión de agrupaciones políticas en escuelas, lo que generó otro importante debate social, se produce en forma paralela a la intención de promover el voto dos años antes de la edad actualmente permitida. 

Fernández manifestó que la posibilidad de que se incorporen los jóvenes a la hora de votar puede favorecer por igual a cualquier formación política y que ahora será el momento para que todos salgan a captar estas voluntades.

“¿O usted cree que alguien tiene la vaca atada en esto? No vayan a creer que los chicos son idiotas y que, porque se vota una ley, ellos van a tener la posición asumida”
, argumentó.

El senador consideró que el hecho de que se hayan ampliado algunos derechos y obligaciones a los jóvenes es porque “el legislador ha comprendido que hay una suerte de maduración superlativa” y por eso fue “bajando” el límite de edad.

En este marco, mencionó como ejemplo la posibilidad que les dio la ley a los jóvenes para que “a partir de los 18 años, puedan manejar su patrimonio”.

“Ahora resulta que pueden manejar su patrimonio a los 18 y que a los 16, que es prácticamente lo mismo, no pueden ejercer su derecho a voto, no están capacitados. ¿Y quién dijo que sí lo están a los 18 con este criterio?”
, inalizó Aníbal.

Las polémicas no terminan en la pregunta sobre la madurez o grado de conocimiento político que tengan los adolescentes. Según datos oficiales y extraoficiales, de los nuevos votantes un 33% vivirían en hogares cuya subsistencia depende de un subsidio estatal, mientras que un 20 por ciento de los chicos de esa edad no están escolarizados.

Respecto del nivel socioeconó- mico de los jóvenes que se incorporan al padrón, el Observatorio Social de la UCA, que elabora los datos a partir de información propia y del Indec, indicó que el 36,8% de los jóvenes de entre 13 y 17 años vive en hogares bajo la línea de la pobreza, de los cuales un 9,8% es indigente.

Se armó el debate


Instalado el proyecto con muchas chances de ser aprobado, el debate no tardó en convertirse en un verdadero tema de conversación nacional, esas que encienden pasiones.

Al ser un proyecto básicamente kirchnerista, la oposición le “saltó a la yugular”. Acusaron al Gobierno de intentar otra maniobra electoralista pensando en una eventual re-reelección de Cristina.

El radicalismo habló de la necesidad de convocar a un plebiscito. Así lo propuso el senador nacional por la UCR Oscar Castillo, quien tiró la idea de realizar un plebiscito con el objetivo de determinar si la iniciativa “significa un avance, una bandera de progresismo o es meramente una utilización electoral de corte autoritario bajo enseñanza en las escuelas secundarias a través de La Cámpora y con miras a las próximas elecciones”.

Desde el macrismo, una postura similar a favor de plebiscitar la idea manifestó el titular de Educación de la Ciudad, Esteban Bullrich, al igual que el principal referente nacional del Frente Amplio Progresista y ex gobernador santafesino, Hermes Binner.

El jefe de Gabinete de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, resumió la posición del macrismo: sugirió que podría tratarse de una forma “enmascarada” para lograr que se permita una eventual re-re de Cristina.

“Vale la pena estudiarlo”, disparó Larreta, aunque advirtió que “Aníbal Fernández dijo que sería voluntario, y para eso hay que cambiar la Constitución y eso me preocupa; no sea cosa que detrás de esto quieran enmascararnos una reforma para la re-reelección de Cristina Kirchner”.

“Habilitar la reforma de la Constitución es abrir la caja de Pandora... cuando quieran abrir la reforma no te van a decir que es para la re-reelección; después, una vez que la abrieron, la abren para todo”
, explicó Larreta, indicando que emitía su opinión a título personal y no representando la opinión del bloque PRO.

Binner, al ampliar sus declaraciones, dejó en claro que el FAP era partidario a “estudiar” la iniciativa, y en un primer momento sugirió que se podría comenzar con el voto a partir de los 16 años en las elecciones para cargos locales.

“Hay que estudiarlo. Nunca estamos en contra de la juventud. Yo me afilié a los 16 años al Partido Socialista. Tengo poco para opinar, porque siempre hemos estado a favor de la participación de los jóvenes”
, manifestó.

Agregó que “hay que ver la forma: puede ser escalonado, primero a nivel local, porque esto ayuda a comprender el proceso democrá- tico”, a la vez que cuestionó el hecho de que “son temas que saltan al debate sin ninguna participación previa”.

Tras mostrarse partidario de una consulta popular, argumentó que “el voto a los 16 años existe en Austria y hay una muy baja participación de los jóvenes, pero no quiere decir que no se pueda utilizar de otra forma”.

Alberto Fernández, ex jefe de Gabinete nacional, dijo que la medida era incoherente si se considera que el país suscribió convenios internacionales que tratan como a un niño a las personas de 16 años.

“No puede ser que por un lado se los trate como a niños y por otro se piense que tienen capacidades de adultos para elegir”
, cuestionó.

Otras voces cuestionaron el proyecto con una idea clara: si damos derechos a los 16 también tenemos que dar obligaciones.

Fue el caso del diputado nacional Alberto Assef, quien sostuvo: “Aceptamos el desafío de que los adolescentes voten. Creemos que son de naturaleza sana y que el oficialismo se va a llevar una sorpresa con ellos. No los van a poder manipular”.

“Eso sí, yo propondré en la Cámara que solo voten los alumnos regulares al momento de la elección y simultáneamente se debe bajar la edad de imputabilidad penal a esos mismos 16 años. Les daremos derechos y obligaciones a la vez, como corresponde”
, remarcó. 

También señaló la incoherencia del proyecto con otras iniciativas kirchneristas: “Hace unos días un diputado oficialista presentó un proyecto para que los padres estén obligados a mantener a sus hijos hasta los 25 años. ¿En qué quedamos? ¿Votantes a los 16, pero mantenidos hasta los 25? O es irónico, o es un dislate”, finalizó.

La Iglesia Católica no se quedó atrás a la hora de cuestionar la iniciativa. Lo hizo a través del arzobispo de San Juan, Alfonso Delgado, y de su par de La Plata, Héctor Aguer.

Delgado argumentó que las actividades políticas en el campo educativo están haciendo “decaer la calidad educativa” y comparó la iniciativa gubernamental con las situaciones de Cuba y Venezuela, afirmando que en el caso de estos sistemas políticos “no se puede decir que sean democracias”.

Antes Aguer había cuestionado con dureza la participación política de la agrupación La Cámpora en los colegios denunciando que la agrupación se “infiltraba” en las escuelas.

La defensa de la libertad

El kirchnerismo en pleno y también referentes de derechos humanos salieron a “bancar” la iniciativa.

Aníbal Fernández, autor del proyecto, fue el primero: “El objetivo es muy simple, ya que en todos los ámbitos hay más que sobradas razones de que se madura un poquito más rápido de lo que se maduraba 70 u 80 años atrás”.

Con distintos matices, sumaron sus apoyos Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto. La titular de Abuelas indicó que “no es mala idea” el voto desde los 16, aunque advirtió que la iniciativa debe estar “muy bien fundamentada” para evitar suspicacias y malas interpretaciones.

Por su parte, Bonafini, fiel a su estilo frontal, afirmó que “tenemos que empezar a formar a los niños desde el jardín de infantes, tenemos que copiarnos de los curas que hacen catecismo”.

El titular del bloque kirchnerista, Agustín Rossi, evaluó que la iniciativa es “totalmente razonable”, al igual que Carlos Kunkel, quien sostuvo que “tiene que abrirse la posibilidad de participación en forma voluntaria porque a esa edad se pueden tratar y evaluar las situaciones”.

Desde el kirchnerismo porteño, Juan Cabandié indicó que los proyectos son muy buenos, porque “mientras algunos piden la baja de la imputabilidad, el Gobierno propone mayor participación ciudadana”.

La polémica sigue y suma voces a cada minuto. “Votar a los 16 años es muy apurado, me parece que son chicos todavía”, indicó Marcelo Tinelli, enganchándose en el debate.

La conclusión corresponde a cada uno. Los chicos, es verdad, han cambiado mucho en las últimas décadas. Se “avivan” de todo mucho antes que las generaciones anteriores.

A su vez, también dependen cada día más de sus padres, se emancipan más tarde, son “económicamente dependientes” durante más tiempo. Lo que es indudable es que la situación política argentina genera un debate apasionante del cual los jóvenes no están ausentes, quieren participar y es bueno que les permitan hacerlo. Esto no implica hacer una lectura ingenua de la situación.

Los políticos, casi todos, apoyan el proyecto porque ven detrás de cada joven un potencial voto. Dicen que los jóvenes “no comen vidrio” y que terminarán votando a aquel que les acerque mejores propuestas, cosa que también es verdad.

Es un debate donde ni todo es blanco ni todo es negro y donde nadie quiere oponerse a dar más libertades en un contexto democrático.

Sin embargo, no se equivocan quienes dicen que estas libertades deben ser acompañadas por obligaciones, tal como postulan algunos legisladores que piden bajar la edad de imputabilidad para los menores que cometen delitos. Libertad sin derechos, a veces, puede derivar en libertinaje.

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