Lo dijo el canciller Timerman tras respaldo caribeño

“La Argentina no está sola, la que está sola es Gran Bretaña.” En esa frase, el canciller argentino, Héctor Timerman, resumió la postura adoptada por los jefes de Estado de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), quienes brindaron su apoyo a nuestro país por el reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas. En la XI Cumbre del bloque regional, que se desarrolló en Venezuela, el presidente de Ecuador Rafael Correa fue un poco más allá y propuso sancionar a Gran Bretaña por su actitud “colonialista” y por desobedecer las distintas resoluciones de Naciones Unidas.
Al apoyo recibido por el Mercosur y la Unasur, ayer se sumó el del ALBA, integrado por Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda, Mancomunidad de Dominica. Se acordó respaldar “la legítima reclamación de la República Argentina al derecho a su soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.
A su vez, según la Cancillería argentina, los países miembros del ALBA resolvieron prohibir que buques con bandera de las islas Malvinas amarren en sus respectivos puertos. La misma medida fue dispuesta por los presidentes de la Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela a fines del 2011 en la XLII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur.
“Hoy, en Caracas, se pone en evidencia que Malvinas se convirtió en una causa de toda América latina y el Caribe”, sentenció Timerman. Y añadió: “El envío de barcos de guerra, la presencia de un heredero real con un uniforme militar y la explotación pesquera y de hidrocarburos inconsulta en mares argentinos, usurpando bienes que pertenecen al pueblo argentino, no solamente aporta una escalada innecesaria de la disputa sino que conlleva riesgos ambientales”.
Además, el canciller argentino afirmó que “el Reino Unido se maneja con parámetros colonialistas y actúa como si estuviera por encima del orden jurídico internacional, desoyendo las múltiples decisiones de las Naciones Unidas y los llamados de los foros regionales a restablecer el diálogo con la Argentina”.
En ese sentido, de los 16 territorios no autónomos registrados por el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, 10 están en manos del Reino Unido. Entre ellos, se encuentran las Malvinas, colonizadas por el gobierno inglés en 1833.
Timerman también reiteró que el Gobierno nacional continuará el reclamo por la vía diplomática, en contraste con lo que viene haciendo Gran Bretaña al enviar un buque de guerra a las islas. “La Argentina consagró a nivel constitucional que la recuperación de la soberanía de las islas sólo se buscará por medios pacíficos y a través de la negociación diplomática respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional”, especificó el funcionario.
Una de las voces que más se alzó contra el gobierno inglés fue la de Correa, quien propuso sancionar a esa nación. “Por qué no decidir sanciones de América latina a Inglaterra por esa barbaridad, este colonialismo desubicado en el siglo XXI? […] Debemos ser mucho más firmes”, soltó el presidente ecuatoriano durante la cumbre del ALBA. Y agregó: “Por ejemplo, una medida concreta […] es retirarnos en bloque del [Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca] TIAR y seguir trabajando para tener un sistema interamericano sin países hegemónicos”.
El TIAR es un pacto de defensa mutua interamericano firmado en 1947, que ordena que ante cualquier agresión externa extrarregional el continente debe solidarizarse con el país agredido. Sin embargo, en varias oportunidades, no se cumplió lo acordado, entre ellas durante la guerra de las Malvinas.
El Gobierno de Cameron prepara actos por el aniversario del conflicto bélico
Tras el anuncio de que enviará un buque de guerra y de la llegada del príncipe Guillermo, nieto de la reina Isabel II de Inglaterra, a las Islas Malvinas, Gran Bretaña restó importancia a su despliegue militar en el archipiélago. Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores de inglés,William Hague, evitó dar precisiones sobre el envío de los submarinos al lugar.
En medio de las declaraciones cruzadas entre nuestro país y el reino Unido por el reclamo de soberanía argentino sobre las Malvinas,el funcionario británico intentó bajarle el tono a la presencia militar en las islas. "No hay nada provocativo en los movimientos militares. Son totalmente rutinarios", apuntó Hague.
No obstante, la semana pasada, la Marina Real Británica anunció que el navío HMS Dauntless se trasladará a las islas en los próximos meses para sustituir a la fragata británica "HMS Montrose".
El HMS Dauntless es un buque equipado con misiles antiaéreos de alta tecnología Sea Viper, es uno de los seis nuevos destructores Tipo 45 que cuenta la Marina británica.
Si bien el funcionario inglés explicó que el envío del buque no responde a algo extraordinario, no brindó demasiados detalles sobre el tema: "Normalmente no hacemos ningún comentario sobre el despliegue de los submarinos, pero nuestros buques navales visitan regularmente el Atlántico Sur".
Asimismo, a menos de dos meses de que se cumpla el 30 aniversario de la guerra de Malvinas, Hague contó que en abril su país conmemorará el conflicto bélico.
"Creo que Argentina también tendrá conmemoraciones (para recordar) a los muertos en el conflicto. Y creo que no hay nada provocativo en esto teniendo en cuenta que los dos países harán lo mismo", señaló el canciller inglés.
A los movimientos militares, se sumó la llegada del heredero de la Corona británica a las islas. El jueves pasado, el príncipe Guillermo para recibir entrenamiento militar y humanitario durante seis semanas. Según Defensa, ya recibió asesoramiento sobre el medio ambiente para volar en las Malvinas, una zona caracterizada por el intenso viento.
El comandante Miles Bartlett, a cargo del escuadrón de rescate en las islas, explicó a los medios británicos que trabajar en las Malvinas es una "parte vital" del progreso en la carrera de Guillermo como piloto de la unidad de búsqueda y rescate.
"La experiencia que recibe aquí es única. Es un trabajo de desafío y variado, que aporta una ayuda esencial a los militares y a la población de las islas Falklands (como llaman los británicos a las islas)", añadió Bartlett.