Dijo: “No voy a ser ni gendarme de ganancias empresariales ni rehén de una interna sindical”.

Por Ariel Maciel
Cristina Fernández buscó dejar claro que las referencias del Gobierno nacional sobre aumentos salariales desde la reapertura de las paritarias hasta la actualidad no fueron un impedimento para la libre negociación entre empresas y gremios. Pero aprovechó para dejarles un mensaje a los actores de la discusión salarial: el Poder Ejecutivo intervendrá si se “empantana” una negociación.
“Quiero que sepan todos que van a poder negociar libremente sus paritarias, pero de acuerdo con la rentabilidad de cada empresa”, afirmó la jefa del Estado. Como parte del discurso que brindó en la tarde-noche de ayer en el Salón de las Mujeres de la Casa Rosada, Cristina Fernández desechó la posibilidad sobre un supuesto “techo” en los porcentajes de aumento salarial. Así, respondió las críticas que llegaron hasta Balcarce 50 desde la Confederación General del Trabajo (CGT), cuando su líder, Hugo Moyano, y varios de los referentes sindicales de su entorno alertaran que las negociaciones paritarias “seguirán la inflación del supermercado”.
“Veo una intencionalidad en querer convertirnos en lo que no somos; dicen que el Gobierno va a decidir cuánto van a ganar los trabajadores. Quiero que sepan que todos van a poder negociar libremente sus paritarias”, lanzó la Presidenta. De hecho, recordó que el 10 de diciembre de 2007 al asumir la primera magistratura señaló que “no venía para ser una presidenta que se convirtiera en gendarme de las utilidades de las empresas ni a formar parte de ninguna interna sindical”.
Aunque destacó en su discurso la importancia de la instauración del salario mímino, vital y móvil que se discute en el Consejo del Salario que integran los empresarios y los representantes de los trabajadores. La jefa de Estado aclaró que el Estado será garante de ese piso salarial y que el Ejecutivo no renunciará a esa instancia.
Además, afirmó que “hay una nueva etapa en la República Argentina”, y remarcó que “el Estado nunca intervino fijando la pauta salarial; siempre fue acordada libremente y como corresponde entre empresarios y trabajadores”. Así, Cristina Fernández descartó que desde el Gobierno se instrumente una pauta de aumento salarial para las paritarias del orden del 18% anual.
No obstante, la mandataria aclaró que decidió crear “una comisión de hecho”, que estará presidida por la ministra de Industria, Débora Giorgi, junto al viceministro de Economía, Axel Kicillof, para analizar la productividad de cada sector y que actuaría de árbitro cuando una paritaria se “empantane”, señaló.
De este modo, el Ejecutivo se corrió de la discusión salarial, que promete subir en su intensidad según los planteos de los gremialistas y los reclamos de los empresarios. En el medio, el conflicto político entre la Casa Rosada y la CGT va en aumento y sin horizontes de tregua, situación que puso en alerta a los dueños de las empresas, que miran con preocupación el acercamiento en las posiciones gremiales de los sindicatos cegetistas con sus pares que responden a la disidente Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).
Sin embargo, la Presidenta llamó a “hacer un replanteo del aumento de sueldos con subsidios del Estado”, en referencia a los incrementos salariales en sectores que reciben estos beneficios “como el de transporte de cargas”, ejemplificó. Señaló también que “no debe haber gobierno, después de [Juan] Perón, que haya hecho distribución y justicia social como el de Néstor Kirchner”, al defender la marcha de las discusiones paritarias.
La Presidenta centró al mismo tiempo sus críticas al líder del gremio de trabajadores gastronómicos y jefe de la CGT disidente, Luis Barrionuevo al acusarlo de apañar el trabajo no registrado (ver página 8). En ese contexto, detalló una práctica de negociación que incluye “cuatro horas en negro”. Según ese convenio “en bruto [los trabajadores del sector] ganan $2.795 y es el único caso en el país”. “Puedo tolerar críticas, todo el mundo tiene derecho a hacerlas, pero no debe haber Gobierno después de Perón que haya hecho distribución y justicia social como el de Kirchner”, sostuvo.
Esas palabras pusieron su eje en las discusiones paritarias e intentaron dejar clara la posición del Gobierno. Aunque también cruzó en su discurso a los gremialistas, les envió mensajes a los empresarios y puso en valor la condición de peronista de la gestión kirchnerista.
Por una confusión, Néstor fue cámpora por unos segundos
Carpetas y miradas a sus colaboradores más cercanos marcaron la reaparición presidencial. Cristina Fernández eligió volver con pocos discursos, pero largos. Y eso tiene sus costos. "Desde que Néstor Kirchner fue presidente de los argentinos, el 25 de mayo de 1973", dijo ella, al confundir la fecha en que asumió su fallecido marido al frente de la Casa Rosada, con la misma fecha pero tres décadas antes, cuando llegó al Gobierno Héctor Cámpora.
En seguida se corrigió: “Ay, Dios mío, qué regresión que tuve, fue él no me cabe la menor duda", interpretó Cristina, sobre su confución.
El discurso presidencial había comenzado con la explicación de dos ausencias, las de los gobernadores Gildo Insfrán, que "de tan oficialista que es también le tuvieron que sacar la tiroides"; y Jorge Capitanich, que también sufrió un mal del kirchnerismo: la traición de su vice, que no le permite salir de la provincia para no dejarle el poder. Yo de eso puedo dar cátedra”, ironizó la jefa de Estado.
El canje griego y el título de BAE
"Hoy cuando me levanté y leí que Grecia pide el 70% de quita y además quiere pagar con el cupón del PBI, dije bueno, la verdad que no si Premio Nobel porque no sé nada de economía, pero ¿saben qué?, sabemos de sociedad y de lo que pasa en la economía, que no es una ciencia exacta sino una ciencia social". De esta manera, la presidenta Cristina Fernández hizo alusión al título de tapa de ayer de BAE, que refería a que el ministro de finanzas europeo, Evangelos Venizelos, adelantó su país pensaba en una importante quita y una tasa de interés "atada a una reactivación del crecimiento económico de Grecia".
La alternativa de negociación fue la utilizada por la Argentina a comienzos de 2005 para convencer a los acreedores argentinos para canjear la deuda, con lo que logró una adhesión de más del 66%.
“Hay una seria discusión basada en nuevos hechos. Hablamos de una PSI (las siglas por las que se conoce el plan de quita) mucho mayor que la original”, afirmó Venizelos, quien en la misma línea agregó que los inversores deberán asumir “pérdidas mayores del 70% del valor presente neto” de sus bonos.
Los puntos principales del discurso de Cristina
Jubilaciones
Los haberes jubilatorios se incrementarán en un 17,62% y alcanzará también a las pensiones. De este modo, la jubilción mínima pasará de 1.434 pesos actuales a 1.687 pesos.
La medida beneficia al 74,8% de los jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo. E implicará un desembolso de más de 2 mil millones de pesos más de la Anses.
Paritarias
La presidenta de la Nación afirmó que el Gobierno no fija los pisos ni los techos en las discusiones salariales. “El Estado nunca intervino fijando la pauta salarial. Siempre se estableció, como corresponde, en la discusión entre empresarios y trabajadores”, subrayó Cristina Fernández. Aunque intervendrá si las negociaciones se estancan.
Rentabilidad
“Que sepan todos los empresarios y trabajadores que van a poder negociar aumentos libremente, pero de acuerdo a la rentabilidad de cada sector”, sostuvo la jefa de Estado en el Salón de las Mujeres. Y anunció la creación de una comisión a ese efecto en la que tomarán parte la ministra Débora Giorgi y el vice de Economía, Axel Kicillof.
Mensaje a Moyano
“Esta Presidenta ha sido votada por el 54% de los argentinos y voy a tomar las responsabilidades políticas”, sostuvo la jefa de Estado. Y sugirió que quienes no estén de acuerdo “que creen su partido, se presenten a las elecciones, y si te votan, hacés lo que vos pensás”. Y remató: “Yo no puedo estar pendiente de un sector o del otro”.
Recaudación
La jefa de Estado anunció que la recaudación del primer mes del año fue record y se ubicó en los 52.844 millones de pesos.
“Es unrecord histórico no solamente en recursos tributarios, encabezados por el IVA, impuesto al cheque, sino también por seguridad social: esto es trabajo, lo que aportan los empresarios y los trabajadores”.