Las producciones regionales del interior del país mejoraron sus envíos al exterior y crecieron los ingresos en lo que va del 2011. El sector es un importante generador de mano de obra, de agregado de valor y equidad territorial

Por Merino Soto
Las producciones regionales cierran el 2011 con un saldo positivo. Las exportaciones crecieron en la mayoría de los casos por arriba del 20 por ciento. Países como los Estados Unidos y Brasil son algunos de los principales demandantes de los productos argentinos. Misiones, Entre Ríos o Tucumán, se destacan entre las provincias que incrementaron sus ventas.
La noticia es positiva si se tiene en cuenta que todos los productos que se producen y se consumen en la Argentina provienen en su totalidad de las economías regionales, lo cual lo diferencia de aquellos que vienen de la Pampa Húmeda y que está caracterizado por soja, carne y leche, actividades estas, además, que se desarrollan en los suelos más ricos del país.
Éstas se pueden ver en todas las góndolas de los supermercados. Al estirar la mano se lleva a la mesa un paquete de yerba mate, arroz, azúcar, una botella de vino, o un envase con jugo de naranja o limón. Este tipo de producciones, a diferencia de las elaboradas en la pampa, se desarrollan en el interior profundo.
Por consiguiente esta actividad se destaca por su productividad, sus costos, la mano de obra, el valor agregado y, en especial, por estar alejados de los principales centros de distribución, en especial de los puertos más importantes del país, lo que significa que la productividad o la rentabilidad, por ejemplo, no es la misma en la soja que para las naranjas. Por lo tanto la incidencia de los fletes hace que esta economía deba ser tratada de manera distinta. De lo contrario la renta hará que haya diferencias en el sector agropecuario.
Un trabajo del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), de la Fundación Mediterránea, y con datos al tercer trimestre, destaca que las exportaciones de la región NEA se incrementaron en un 19,9% respecto del 2010. A nivel país las mismas tuvieron un incremento del 21,8% en el mismo período. Además, se observa que en todas las provincias que integran la región se registraron variaciones positivas, siendo el Chaco y Corrientes las que registraron los mayores crecimientos relativos.
En la provincia del Chaco el incremento registrado durante ese período fue del 35,7%, en Corrientes, fue del 31,6%, Formosa tuvo un aumento del 13,4%, y por último en las exportaciones Misiones, que es la que registró el menor crecimiento de la región, creció un 4,8% entre el tercer trimestre del 2011 y el 2010.
Al analizarlos por complejos, en Misiones el complejo forestal explicó el 52% de las exportaciones en el tercer trimestre del año y registró un crecimiento del 0,5% respecto al mismo período del 2010. Para el Ieral, éste crecimiento estuvo explicado principalmente por el incremento en el precio de la pasta celulósica, el cual pudo contrarrestar una caída no sólo en los volúmenes comerciados de este producto sino también de los demás productos del complejo (maderas y sus remanufacturas).
El otro complejo importante en la provincia es el tealero-yerbatero, que explicó el 26,2% de las exportaciones; tuvo un crecimiento del 7,7% con respecto a igual período del año pasado, explicado por incrementos en los precios de los dos productos.
Respecto del tabacalero, éste contribuyó con el 15,1% de las exportaciones provinciales y mostró una mejora 18,5% respecto de igual trimestre del 2010. “Nuevamente en este caso el fenómeno que ha explicado este incremento es el crecimiento en los precios promedio pagados”, sostuvo el estudio.
En el caso del Chaco, el sector algodonero aportó el 26,3% de lo exportado con un alza del 489,4% respecto de igual período del año anterior. En ese sentido, Gerardo Alonso Schwarz, responsable del análisis, destacó que “este sorprendente desempeño fue explicado por el incremento tanto en precios como en volúmenes exportados de fibra de algodón”.
Por su parte, en Corrientes, el sector cerealero explico el 54,8% de las exportaciones con una mejora del 37,1% respecto del año anterior. Esta dinámica es explicada principalmente por el crecimiento del 33% en el volumen de arroz blanco exportado. El complejo frutícola es otro de los rubros que explicó el 13,8% de envíos al exterior, y un ascenso del 0,6 por ciento. El forestal representó en lo que va del 2011 el 11,2%, mas tuvo una disminución del 5,4% en la relación interanual.
Para Formosa, el 75% de sus ventas al exterior se concentró en parte por el cerealero que explico el 30,6% de las exportaciones provinciales, y que tuvo a su vez una mejora del 36,8%, sobre el 2010. En este caso se registró un incremento del 33% en los volúmenes de exportaciones de arroz blanco y del 152% en el caso del arroz sin cáscara. El forestal sostuvo el 19,4% de las exportaciones, pero con una disminución del 19,9% respecto de igual período del año anterior.
Al analizar la evolución de los envíos de las provincias teniendo en cuenta las compras internacionales que realizó por ejemplo los Estados Unidos durante los primeros nueve meses del año, se aprecian que las mismas se incrementaron en un 10,6% respecto del 2010 y las compras realizadas por el país del Norte a la Argentina tuvieron un aumento del 12,3% con respecto a los mismos meses del 2010.
En lo referido a molduras en madera y machimbre, tuvieron un aumento del 1,1 por ciento.
Otro país que compró productos regionales fue Brasil, donde el arroz durante los primeros diez meses del 2011 disminuyó en un 29,2% sobre el año pasado en el total.
Por este motivo los envíos argentinos también bajaron un 11,1 por ciento.
En el caso del algodón, el socio del Mercosur tuvo un incremento del 166%, superando los datos del 2010. Para las maderas el incremento fue del 17 por ciento.
Empleo. Hablar de economías regionales es también hablar de generación de empleo, actividades que están muy asociadas a explotaciones de poca superficie y llevadas adelante por medianos, pequeños y muy pequeños productores.
No son actividades productivas nuevas; por el contrario, forman parte de una cultura en cada una de las regiones donde se desarrollan. En general, requieren de una alta inversión inicial y varios años para entrar en producción, como también hacen un uso intensivo de la mano de obra.
Esto significa hablar aproximadamente de 139.000 productores (fundamentalmente pequeños y medianos), y más de un millón de puestos de trabajo entre mano de obra primaria y secundaria o agroindustrial, tanto permanente como transitoria.
Un dato no menor es que la fruticultura demanda 650 trabajadores por cada 1.000 hectáreas; la misma superficie con cereales y oleaginosas requiere un máximo de diez trabajadores en no más de dos semanas. El tabaco emplea por cada hectárea 90 personas que trabajan ocho horas diarias.
Las producciones regionales permiten un crecimiento más ordenado del territorio argentino, por consiguiente no se puede pretender un modelo de crecimiento de la agricultura en la Argentina si no es a través de la integración de todas las cadenas regionales.
A partir de ahí se pueden analizar cuáles son algunas razones que deben justificar el apoyo y desarrollo de las economías regionales, que están centradas en que promueven una estructura productiva diversificada, integrada con más y mejores encadenamientos productivos. Generando equidad territorial, inclusión social con más empleo y arraigo territorial. Y lo más importante es que permite el agregado de valor en origen del cual puede apropiarse el productor agropecuario.
En la última década se han adaptado a los cambios en la demanda, lo que permitió, sin dejar el mercado interno, proyectarse en el mercado externo, como es el caso del vino, el olivo y el limón, entre otros. Todo esto se desarrolla con sostenibilidad ambiental y soberanía alimentaria.
Importancia del arroz para el interior del país
El arroz para las economías regionales es muy importante ya que no se puede sembrar en cualquier lugar, pero por ejemplo en Entre Ríos, la siembra del arroz se usa como una alternativa a la soja, ya que es mucho más previsible y da más seguridad al momento de la producción, lo cual, acompañado por los buenos precios internacionales, se vuelve una alternativa muy interesante frente a la oleaginosa.
También es necesario remarcar que en el caso de la soja, ésta emplea 2 personas cada 100 hectáreas mientras que para el arroz son necesarias 4 personas, sólo para la producción.
El caso de la provincia de Corrientes es muy importante, porque en esa provincia no se puede hacer otro cultivo.
También es importante para la ganadería debido a que es un complemento en la alimentación en el feedlot ya que los rastrojos del arroz son tiernos para comer para el ganado vacuno una vez que se trilla.
La Argentina tiene un mercado donde se consume sólo entre 300.000 a 350.000 toneladas del cereal, lo que representa 7 kilos per cápita, frente a países como Brasil donde se consume 80 kilos per cápita.
El arroz tiene una incidencia de 0,025 en el índice de precios, lo cual le permite poner el resto de sobrante en el mercado sin que éste perjudique a la canasta básica, como puede ser en el caso del trigo.
En cultivos plurianuales, $16.693 millones por año
Los productores destinaron $16.693 millones para cultivos plurianuales como vid, caña de azúcar y olivo por gastos e inversión, según un informe realizado por la Comisión de Enlace.
Entre las distintas actividades agropecuarias, los cultivos plurianuales se caracterizan por el mayor empleo de mano de obra y por la intensidad en el uso de la tierra, según el estudio.
La producción de cultivos plurianuales se desarrolla en 22 provincias argentinas y ocupa una superficie de 2,22 millones de hectáreas.
Generalmente estas actividades se ocupan en valles y regiones específicas y combinan la producción primaria con las actividades conexas.
En el último ejercicio estos cultivos alcanzaron una producción de 49,83 millones de toneladas, de la cual el 70% se destina casi en su totalidad a la alimentación humana, tanto en fresco como luego de distintas etapas de industrialización.
Las economías regionales analizadas en el informe comprenden 32 producciones ubicadas en 22 provincias argentinas y fue elaborado con el financiamiento del Fondo Federal Agropecuario y el soporte del Movimiento CREA.
El trabajo evaluó los cultivos de manzana, pera, membrillo, durazno, ciruela, cereza, damasco, nectarín, banana, arándano, yerba mate, té, pino, eucaliptus, álamo, sauce, limón, naranja, pomelo, mandarina, caña de azúcar, uva de mesa, uva para vinificar/mosto, uva pasa, olivo conserva, olivo aceite, nuez de nogal, nuez de pecán, almendro, palta, jojoba e higo.
Los $16.693 millones invertidos por el sector de cultivos plurianuales se dividen en costos propios de la plantación, como implantación, mantenimiento y cosecha, y costos indirectos de la plantación, como de estructura, administración, financiamiento e inversiones de bienes durables como maquinarias y mejoras.
Se destaca la importante participación de la mano de obra (en implantación, mantenimiento y cosecha), que significa un 44% promedio del gasto e inversión total.
Es seguida por los insumos, con el 14% del total; labores, con el 10% y fletes, con el 9 por ciento.
Si bien la producción argentina de cultivos plurianuales se desarrolla en todo el país, es de suma importancia para determinadas provincias.
En este sentido, pueden diferenciarse dos grandes macrorregiones a grandes rasgos: Cordillerana y Litoral.
La primera se suele dividir, a su vez, en Noroeste, Cuyo y Patagonia, y la región Litoral en Nordeste y Centro.
Si bien la producción argentina de cultivos plurianuales se desarrolla en todo el país, es de suma importancia para determinadas provincias. En este sentido, pueden diferenciarse dos grandes macrorregiones a grandes rasgos: Cordillerana y Litoral. La primera se suele dividir, a su vez, en Noroeste, Cuyo y Patagonia, y la región Litoral se puede dividir en Nordeste y Centro.
Las regiones Noroeste y Cuyo concentran la mayoría del total de gastos e inversiones del ejercicio 2010/2011. Dentro de éstas, se destacan las provincias de Mendoza y Tucumán, las cuales suman el 41% del total de gastos e inversiones desarrollados en el país.