Negocios
El laboratorio de origen suizo Sandoz se desprende de sus activos en la Argentina

El grupo farmacéutico local Raffo pagó u$s10 M por sus dos plantas.

Por Atahualpa Puchulu

El laboratorio suizo Sandoz –perteneciente al Grupo Novartis– vendió las dos plantas de producción que tenía en el país a la compañía nacional Raffo en un monto cercano a los 10 millones de dólares.

La operación, que fue adelantada por el portal especializado PharmaBiz y confirmado por la compañía suiza ayer en un comunicado, terminará de cerrarse en marzo del próximo año.

De este modo, la empresa suiza traspasará las dos plantas que posee en el barrio de Saavedra al laboratorio nacional.

En ese barrio se ubica la vieja planta de sólidos que perteneciera al laboratorio Labinca (de la familia Brandes) y la fábrica más moderna de oncológicos que fue inaugurada en 2006 y aprobada por EMEA (European Agency for the Evaluation of Medical Products), máxima autoridad sanitaria y regulatoria de Europa.

La venta de ambas plantas se ubica en línea con una tendencia global de las multinacionales de tener la menor cantidad posible de activos. El laboratorio Novartis tampoco tiene plantas en el país.

En esas instalaciones se producen medicamentos genéricos y biosimilares, que en principio continuarán abasteciendo a Sandoz por un plazo de dos años más.

El objetivo del laboratorio nacional es fabricar productos propios, para terceros y, para el propio Sandoz.

Además, según el comunicado de la empresa suiza, Raffo, que se hará cargo de los 120 empleados de las plantas, contempla planes para “aumentar significativamente los volúmenes de producción”. Este medio intentó comunicarse con el laboratorio de origen nacional, pero no hubo respuesta.

La farmacéutica Raffo cuenta con más de cien años de trayectoria en el país y tiene operaciones en Latinoamérica, Asia y Europa. Comercializa más de 115 soluciones terapéuticas de especialidades como infectología, inmunología, clínica médica, cardiología y oncología, entre otras. Con cerca del 3% de participación en la industria es una de las quince principales compañías.

ESTRATEGIA. La compañía suiza decidió desde hace tiempo hacer foco en el negocio de tratamientos especiales, donde tiene una buena penetración del mercado, dejando de lado aquellos menos rentables y aquellos con mayores riesgos.

En ese sentido, la compañía comenzó a cerrar su unidad de primary care (venta bajo receta) en la Argentina. Sandoz ya había iniciado este camino cuando se desprendió de una parte de sus productos que fueron adquiridos por Roemmers en octubre del año pasado.

Según fuentes de la industria, este negocio representaba una carga importante tanto en costos de fabricación como en estructura administrativa y comercial. En este segmento Sandoz competía con los grandes laboratorios nacionales en desigualdad de condiciones, ya que tenía menor estructura comercial, portafolio más limitado, costos menos competitivos y lineamientos más estrictos del grupo suizo.

Sandoz es una compañía farmacéutica de origen suizo que produce y comercializa medicamentos y fármacos biotecnológicos que no están protegidos por patentes.

La empresa cuenta con aproximadamente 1.000 compuestos que comercializa en más de 130 países en todo el mundo con un equipo de trabajo de más de 23.500 empleados.

UN AÑO MOVIDO EN COMPRAS Y FUSIONES

En los últimos años la industria farmacéutica ha mostrado un ritmo importante de fusiones y adquisiciones.

Tanto es así que a la compra de las plantas de Sandoz se suma este año la adquisición por parte del grupo brasileño Cristália –en una suma superior a los u$s10 millones– del laboratorio argentino IMA, experto en oncología y con una planta ubicada en el barrio de Colegiales.

Además, el fondo de inversión Advent volvió al país a través de la compra del laboratorio local LKM en unos u$s20 millones.

Según el sitio Pharmabiz, entre 2008 y este año se concretaron ocho operaciones de traspasos por un monto global cercano a los 400 millones de dólares.

La operación más importante fue la venta de Phoenix al británico GSK, el año pasado, en u$s253 millones.

También en 2010, los chilenos de Recalcine se quedaron con Northia, sumando este activo a Fada Pharma y a otros laboratorios más chicos que ya controlan en el país.

Marcas. Sin embargo, las operaciones no sólo se limitan a la compra de laboratorios sino también a distintas líneas de productos.

En ese sentido, el grupo Roemmers le compró el año pasado 20 productos de la línea general a la filial local de Sandoz, por una suma que no superó los u$s260.000.

La compañía suiza se desprendió entonces de marcas como Actimax, Dosulfin, Fleboderma, Gladium, HexaDefital, Proxatan, entre otros.


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