El análisis de Sergio De Piero
Cristina ha ganado. Y la victoria ha sido contundente, a tal punto que mientras siguen informando números, hay datos que marcan un mojón en la historia electoral. Al hecho de obtener la Presidencia de la Nación por un nuevo período hay que agregar el acompañamiento que tuvo el voto en el orden legislativo. El Frente para la Victoria en la elección de ayer, debía remontar la muy beuna elección de 2007, cuando Cristina logró su primera elección y obtuvo una importante cantidad de legisladores para ambas cámaras, por eso el desafío era mayor, pues asegurado el ejecutivo ya con el resultado de las primarias, restaba saber como sería el resultado para el Congreso.
Con los primeros números entonces, la presidenta puede observar el futuro, es decir su nuevo mandato, con la posibilidad de llevar adelante políticas que puedan contar con apoyo parlamentario. Las bancas en juego, 49 en Diputados 15 en el Senado, están aseguradas y existe la posibilidad de obtener nuevas. Ese resultado, hace que el juego de acuerdos en el Congreso funcione ahora con claros cambios. Por una parte el oficialismo recuperar el control de las comisiones estratégicas de ambas cámaras, pero especialmente de Diputados. Por otra parte habrá un hecho notable, pero fruto del crítico año 2008: el oficialismo podrá decir ahora que cuenta de manera efectiva con la presidencia del Senado de la Nación. La salida de Julio Cobos, permitirá a la Presidenta, mantener la confianza en el desarrollo del Senado, ante cualquier situación.
Finalmente, además de recuperar el control institucional de las comisiones y del mismo cuerpo, el oficialismo tendrá un Congreso con disponibilidad para aprobar las medidas que plasmen la profundización del modelo, tal cual la Cristina expresó en su discurso. De cuáles leyes se compondrán esas medidas, aun no aparece anunciado, aunque puede contarse en ellas, a la ley de tierras, trabada en la actual composición parlamentaria. Temas vinculados a la industrialización, a la integración regional y demandas de distintos sectores, seguro formarán parte de esa agenda. Sabremos también como se moverá la oposición luego del 10 de diciembre y quien encabezará ese espacio. El crecimiento de Binner, no le alcanza aún para ser la principal fuerza parlamentaria de oposición, lugar que en números seguirá ocupando el radicalismo, y que sucederá con las fuerzas del Peronismo Federal, luego de tan mala elección. ¿Surgirá del Congreso un nuevo liderazgo aglutinador? Lo dirá la dinámica de la política. Por de pronto Cristina Fernández puede encarar un nuevo mandato en con la posesión de un de capital político notable que se evidencia también en el Congreso.