Sep 22 2016 - 23:14
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Estatuas vivientes - La expresión del silencio

                          

Paula Boente
pboente@diariobae.com

Encuentros, concursos y seminarios reúnen a aspirantes y profesionales de este oficio que lleva varias décadas en el país hipnotizando al público callejero

Como próceres en bronce, personajes de ficción petrificados o pálidas figuras grecorromanas, decenas de artistas practican el ejercicio paciente, meticuloso y mágico de ser estatuas vivientes en plazas y peatonales de todo el país.

Mañana se hará el Concurso Nacional
de Estatuas Vivientes de la UCES

Siguiendo esta profesión, que a nivel local despuntó en los ‘90 y proliferó en la crisis del 2001 pero que en el mundo tiene una historia curiosa y milenaria, muchos participan de concursos, encuentros y hasta exportan este arte en el que los argentinos supieron destacarse en lugares como Barcelona. “El estatuismo en la época de los romanos se usaba para espiar a los enemigos. En Alemania en los circos había estatuismo.

Acá llegó con un inmigrante de Italia. Incluso, en nuestro país, cuando no había maniquí todavía, algunas sastrerías ponían a una persona a lucir la ropa”, comenta Osvaldo Sorgetti, organizador del concurso nacional de estatuas vivientes que realiza la UCES (Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales) desde hace 17 años y ya se convirtió en referencia. La edición 2016 se llevará a cabo este sábado 24 de septiembre, de 15.00 a 18.00hs, en Plaza Libertad, Paraguay y Libertad. ( Si llueve se traslada a Paraguay 1318).

Este certamen, uno de los más importantes de los que se celebran en el país, incluye dos categorías: la clásica sin movimiento y la llamada “performance” en la que se permiten hasta 3 movimientos. “Es toda una ceremonia, llegan temprano, por la mañana, y preparan su traje y su maquillaje. Al principio, en las primeras ediciones, salíamos a buscarlos a Plaza Francia a Florida, ahora nos mandan directamente las fotos y hacemos preselección”, agrega. El evento, que es libre y gratuito, convocó el año pasado cerca de 1500 espectadores, que son los responsables de votar a los ganadores.

Un robot enteramente de negro pero con la dentadura bien blanca y una estatua dorada de la gárgola con alas enormes son algunos de los personajes que deslumbraron en ediciones anteriores. Habrá además exposición de obras de artistas plásticos que estarán también pintando en el lugar.

“El estatuismo es teatro, es teatro del silencio. Se vale de la metáfora y la metonimia. Nos falta la voz, pero se habla con el vestuario, los gestos, con otros signos y simbolos”, indica Marcela Moreno, cordobesa que vive en Gualeguaychú, y participa desde hace varios años del concurso, además de dar un seminario sobre este arte (ver aparte). La “Reina de Corazones” y la “Dama de Monet” fueron algunos de sus personajes y para este sábado prepara “Sisí emperatriz”.

Miradas de piedra
De los circos alemanes de principios del siglo pasado a Egipto, Roma y las cortes europeas: la historia de este teatro del silencio es larga y llena de anécdotas. El periodista Ernesto Schoo recopilaba unas cuantas hace unos años en una columna. Menciona la astucia del faraón Seti I, hijo de Ramsés I, que obtuvo la corona por presentarse en la penumbra del templo bajo la apariencia de una estatua de su padre, y el episodio trágico de Leonardo Da Vinci, quien para un festejo en honor de su mecenas, Ludovico el Moro, cubrió de pintura dorada a un niño que encarnaba al Siglo de Oro y el chico murió envenenado por el barniz. Sheakespeare también hace su parte incluyendo una estatua de la reina Hermione en “Cuento de invierno”.

“Tiene una magia especial trabajar desde la quietud y el silencio. Hay una convivencia particular con el espectador. Tiene un enorme poder de comunicación desde lo metáforico, abstracto, al no tener texto y eso genera un momento mágico”, explica Mariela Olivera, que fue la primera estatua viviente en la ciudad de Bahía Blanca y organiza el Encuentro Nacional de Estatuas Vivientes, que tendrá su cuarta edición el 19 y 20 de noviembre en esa ciudad, donde habrá presentación de estatuas, foro de debate e intercambio y un seminario.

Mariela empezó en este camino artístico casi de casualidad. A fines de los ‘90, la marca de jabones ACE necesitaba una estatua grecorromana en blanco para actividades de promoción. Ella se animó y se entrenó para ese desafío. “Para mí fue muy sorprendente el primer día de trabajo. No podía creer que a la gente le gustara. Empecé a entender el trabajo a partir de los ojos de la gente”, recuerda y comenta que prefiere decir “estatuas vivientes” y no “estatuismo”: “así tan contradictorio y conmovedor como suenan esas dos palabras juntas”.

Una de las tareas que se realizan en el Encuentro es generar un archivo con documentación de este oficio, además de debatir sobre la legitimación de esta profesión en el país. “En los años ‘90 algunos iban presos por hacer de estatuas.

Hasta hace poco en la ciudad de Tucumán a uno de los compañeros no lo dejaron trabajar. Desde el Encuentro se empezó a llamar categoría teatral, porque se trata de un hecho teatral que ocurre en espacios públicos, como empezó el teatro”, señala.

Unas treinta personas trabajan profesionalmente, todos los fines de semana, en el país de esta actividad, según las estimaciones que manejan desde la organización del Encuentro Nacional.

Los argentinos tienen una participación destacada
en este arte en Barcelona

En los años 90, junto con la crisis neoliberal, muchos argentinos emigran a España. En Barcelona, son varios los que empiezan a participar de este arte que estaba despuntando en las famosas ramblas.

Entre esos jóvenes que emigraron estaba Daniela Boccaci, referente y la primera estatua viviente mujer de Plaza Francia. Con los años, esos compatriotas lograron una calidad estética muy interesante y dejaron su marca en esas tierras del viejo continente. A tal punto que la Asociación de Teatro y Estatuas vivientes de Barcelona fue creada por una argentina.

Este sábado habrá una oportunidad más para dejarse fascinar por el poder visual y el magnetismo de estas criaturas petrificadas.

Seminarios
El arte de evitar el movimiento
Aunque no está del todo sistematizada esta práctica creativa, en varios puntos del país en los últimos años fueron surgiendo seminarios y talleres para quienes aspiran a dominar este teatro del silencio.

Mariela Moreno es una de las pocas que ofrecen esta formación. Es profesora universitaria de teatro y brinda talleres y seminarios de estatuas vivientes. En una primera instancia se da un panorama más general sobre la actuación
para quienes no vienen del teatro. Después se enseña la técnica del estatuismo clásico. “A veces no tiene que ver sólo con el vestuario sino con la quietud. Bajar con la respiración para concentrarse y quedarse quieto y permanecer bastante tiempo en una pose”, indica y destaca que después se avocan a la búsqueda del personaje. Para el final quedan la producción en sí y el maquillaje. “En esta disciplina cada uno tiene que elegir el propio personaje. Si eligen algo que no les gusta o que no lo sienten, lo hacen una o dos veces y no lo hacen más”,
comenta. Muchos de los chicos que aprenden y después se dedican a esto salen de gira y viajan.

Por su parte, Mariela Olivera es verdadera pionera en el rubro. Realizó el primer seminario en 2009, con una artista plástica y una profesora de teatro, y a partir de entonces continua con esa tarea. “Se brindan conocimientos de maquillaje, utilería, se trabaja en el equilibrio, en la respiración y en la sensopercepción, es decir, percibir el contexto, qué implica una bocina, el viento, que alguien te regale algo”, detalla

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