Ago 29 2016 - 22:50

Claves para aprovechar los cambios tecnológicos en una oportunidad de negocio

                            

Gabriel Holand
Especial para BAE Negocios

Las nuevas formas de comercio a distancia llevaron a las grandes cadenas a replantear su estrategia

Se observan ya desde algunos años cambios en los canales de distribución comercial, puntualmente en los hábitos de consumo en el mundo entero que, de la mano del desarrollo tecnológico, llevan la oferta de bienes y servicios de cualquier proveedor a todo el planeta. En otras palabras, conviene entender que en el futuro habrá más trabajo, pero probablemente menos empleo, porque la tecnología genera nuevas formas de comprar y vender a distancia y puerta a puerta sin importar la distancia geográfica existente, por lo cual las grandes cadenas de ventas y distribución globales replantean su estrategia con menor presencia física sucursales y mano de obra ocupada, a cambio de aumentar su operación vía internet.

Las ventas chinas en el mercado interno
crecieron 600.000 millones en 2015

Y, dado que éste es un camino de ida, la pregunta para países como el nuestro es cómo insertarse en esta ola capacitándonos para surfearla ante el riesgo, caso contrario, de encontrarnos con que buena parte de la fuerza laboral empleada verá amenazada de aquí a poco su fuente de trabajo.

Piénsese como ejemplo cómo afectaría a los casi 1.500.000 de afiliados a la federación de empleados de comercio de nuestro país. Vale entonces tomar como ejemplo al mercado chino actual entre otros desarrollados.

Y léase bien, su análisis permite entender de qué va la cosa, y tomar de la experiencia aquello que nos convenga para, en cuarenta años, pasar de ser manufacturador de mercaderías baratas a liderar el comercio mundial de bienes y, ahora, gestar la mayor revolución del consumo en economía doméstica.

Según la Academia China de Ciencias Sociales, las ventas en el mercado interno de la nación asiática crecieron más de u$s600.000 millones durante el año 2015, siendo el consumo de las familias el que lideró el despegue que hoy representa el 60% del PBI chino. Interesante es remarcar que esto sucedió mientras la inversión general decayó: el Estado y las empresas gastan menos mientras que el ciudadano es quien incrementa la demanda del mercado, lo cual demuestra el poder de esa herramienta, lógicamente en un entorno en el cual el Estado participa activamente como árbitro del juego.

¿Cuál es el medio que instrumenta ese boom comercial en un país que se extiende más de nueve millones de kilómetros cuadrados, que contiene 1.350 millones de habitantes pertenecientes a 55 etnias y comunicados mediante siete grandes dialectos? Es la tecnología de internet que reemplaza paulatinamente las grandes cadenas de distribución de sucursales y genera, de esa manera, un formidable cambio en los canales de distribución.

Para ello el Estado hace su parte e invierte fuertemente en infraestructura pública, como puertos, aeropuertos, ferrocarriles y telecomunicaciones, todos ellos conectados a través de las redes móviles de datos. Es decir que el ciudadano puede estar permanentemente conectado y consumiendo aun fuera de su casa o lugar de trabajo, lo que genera enormes ahorros y acelera el proceso de entrega de los bienes y servicios.

Como resultado de lo anterior, las ventas online se duplicaron en tres años porque el 50% de la población china dispone de al menos una conexión digital. Y para el año 2020 el 40% de las ventas minoristas o sea 4 yuanes de cada 10 se comercializarán a través del e-commerce. Y esa estrategia se complementa con la venta de teléfonos celulares baratos a los consumidores de menores ingresos por lo cual, sobre todo en las áreas rurales más alejadas, ocho de cada diez conexiones a la red se realizan vía teléfonos móviles.

Pero, ¿cómo se hace para que las mercaderías lleguen a lejanos destinatarios? Una respuesta la tiene el sitio Alibaba, que, a través de una gigantesca plataforma alimentada por decenas de proveedores es el as de logística, distribución y pago de los clientes, desafiando los modelos de comercio tradicionales con éxito, de manera tal que sus ganancias aumentan 50% año tras año, al igual que la de su competidor y connacional Tencent.

Y por supuesto que esos gigantes son globales, es decir que expanden su poder de ventas por todo el mundo, con la estrategia de ofrecer enorme variedad de productos a buenos precios y con entrega gratuita en caso de ofertas especiales.

En China, para 2020, el 40% de las ventas
minoristas se realizarán a través de Internet

Además, esta cadena de distribución de cosas se usa también en forma creciente para difundir contenidos de educación, por tanto sirve para el aprendizaje a distancia, e- learning, herramienta potente de inclusión, capaz de acercar el conocimiento a zonas alejadas, disminuyendo la inversión de horas de vida y dinero gastado en transporte por parte de los usuarios.

Se dice que el arte del buen gobierno radica en obtener resultados para que las personas vivan y los países se desarrollen cada vez en mejores condiciones. Por lo tanto, en este caso el desafío para los líderes es ponerse a la cabeza de un cambio que afectará la vida de muchos ya que las viejas formas de comercialización están mutando desde las viejas cadenas de distribución con presencia física hacia las de e-commerce vía internet, acortando distancias y haciendo que todos los mercados sean accesibles. Así, la oportunidad es integrarse a ellos desde las propias fortalezas nacionales, ya que comprender e instrumentar políticas acordes a tiempo implica garantizar buena parte de las fuentes de trabajo y riqueza social para las próximas décadas.

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