Ago 22 2016 - 23:49

“Estamos todos en la mesa, menos nosotras”

Las mujeres son el grueso de los trabajadores más pobres y precarizados

Mercedes D’Alessandro*
Especial para BAE Negocios
@dalesmm

En los últimos días, y en medio de las discusiones en torno de la reforma política, un gran grupo de diputadas de diversos partidos políticos se ha pronunciado por una mayor participación de las mujeres en todos los espacios de poder del Estado. Este año se presentaron unos 19 proyectos (en la Cámara de Diputados y en el Senado) que apuntan a una mayor presencia de las mujeres y varios de ellos plantean aumentar el cupo femenino del 30% actual. Las mujeres ocupan un 34% de las bancas entre diputados y el 40% entre senadores. En el Poder Ejecutivo, entre los ministros, representan sólo el 22 por ciento.

Pero la actividad política no es algo que se construye unidireccionalmente desde los órganos de gobierno y desde la punta más alta de la pirámide hacia abajo, sino que muchas veces surge de las necesidades cotidianas: disputas básicas como comedores o bibliotecas en los barrios, cuidado del medio ambiente, defensa de los derechos humanos o ampliación de derechos laborales. Entre las diversas organizaciones políticas y movimientos sociales, los sindicatos ocupan un lugar muy importante y crucial porque articulan a los trabajadores en torno de conseguir mejores condiciones laborales.

Las mujeres ganan menos que los varones
y enfrentan tasas más altas de desempleo

En las cúpulas sindicales argentinas la gran ausente es la mujer y, con ella, también están ausentes las disputas por el pago igualitario, protección de la maternidad, espacios para la lactancia, jardines maternales en lugares de trabajo, licencias por violencia de género y tantas otras que hacen a la vida cotidiana de las trabajadoras argentinas (el 56% de las mujeres trabaja). Sólo en un puñado de países existen cupos que cumplir con presencia femenina en sindicatos; Argentina es uno de ellos, aunque no ha servido para cambiar la composición de la mesa de decisiones. Según un relevamiento del Ministerio de Trabajo (2016) sobre 25 sindicatos, sólo en cinco de ellos no hay mujeres en la comisión directiva; aún así, el lugar que ellas ocupan está más orientado a acción social, turismo o secretaría de la mujer. En promedio, ellas tienen el 18% de los cargos de secretario, subsecretario o prosecretario, pero en ninguno de los sindicatos estudiados hay una secretaria general o adjunta. Las decisiones de la cúpula siguen siendo trabajo de los muchachos. A su vez, la OIT señala que sólo el 5% de los puestos directivos de sindicatos y organizaciones de trabajadores está ocupado por mujeres.

Según la OIT, sólo el 5% de los puestos directivos
de sindicatos está ocupado por mujeres

La nueva CGT cuenta con sólo dos mujeres en las 37 secretarías que acaba de designar: Sandra Maiorano, de la Asociación de Médicos, en la Secretaría de Salud; y Noemí Ruiz, del Sindicato de Modelos, en la Secretaría de Igualdad de Género y Oportunidades. Las mujeres ganan 27% menos que los varones, enfrentan tasas más altas de desempleo (sobre todo las más jóvenes) y más de un tercio de las trabajadoras está precarizada (y su brecha salarial alcanza el 40 por ciento).

Las mujeres son el grueso de los trabajadores más pobres, de allí que su incorporación en la actividad sindical sea tan necesaria, así como la introducción de la perspectiva de género en las disputas de los trabajadores.

*Doctora en Economía

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