Abr 20 2016 - 2:41:

Búsqueda a tientas de un freno a la inflación y a los despidos

“Lo escuché al presidente (Mauricio) Macri admitir cinco veces que el Estado es el principal responsable de la inflación. Ayer fue la quinta”, sentenció ayer ante este diario Adrián Kaufmann, aludiendo al encuentro que el lunes tuvieron los empresarios con el Presidente en Olivos.

Por Cledis Candelaresi

“Lo escuché al presidente (Mauricio) Macri admitir cinco veces que el Estado es el principal responsable de la inflación. Ayer fue la quinta”, sentenció ayer ante este diario Adrián Kaufmann, aludiendo al encuentro que el lunes tuvieron los empresarios con el Presidente en Olivos.

El titular de la Unión Industrial Argentina no falta a la verdad. El Gobierno está convencido de que las políticas macroeconómicas como el nivel de emisión de pesos son clave en la dinámica de los precios.

Pero con la misma convicción el máximo responsable de la Casa Rosada hace tiempo que viene reclamando por lo bajo a los empresarios menos voracidad a la hora de remarcar, porque está convencido de que la disparada de precios tiene también otra causa tan contundente como el afán de maximizar la renta subiendo precios.

Lo que en criollo se identificaría como una “avivada”. Aprovechar un momento de reacomodamiento de precios relativos promovidos por políticas públicas para tener alguna ventaja particular o sectorial.

Por eso Macri utilizó el encuentro con los principales responsables de empresas del país para llamarlos a la prudencia y añadió en su apelación a la conservación del empleo, otro de los problemas del momento.

En cierto punto no se trata de ninguna cuestión ideológica sino puramente práctica. Ningún gobierno puede sustentarse si no es a través de un toma y daca con los actores más relevantes, cuyas decisiones influyen sobre la economía.

“La inflación es del 25% anual en los últimos cinco años. Sin embargo, las mismas empresas de acá venden en otros lugares de Sudamérica y no se pusieron de acuerdo para subir precios en un lado y no en los otros”, defiende Kaufmann que, como ex ejecutivo de Arcor, bien conoce el escenario regional.

El mismo comprensible razonamiento que más de una vez ha hecho público Jaime Campos, el titular de la Asociación Empresaria de la Argentina (AEA) para explicar por qué la suba generalizada de precios se explica por cuestiones macro y no por la compulsión remarcadora de las empresas que operan en el mercado local.

Sería absurdo pensar que los formadores de precios vayan a autoincriminarse reconociendo responsabilidad en un fenómeno tan dañino para toda la actividad, pero en particular para los vulnerables sectores de ingresos fijos como asalariados y jubilados.

Desde la UIA, se sugiere dirigir la sospecha más allá de la industria. Por eso sus directivos recuerdan que en el país hay 115.000 industrias, pero 260.000 puntos de venta (36% de ellos son supermercados), que expenden bienes “nacionales e importados”. Y que, en algunos productos, la carga impositiva llega al 41% del valor final.

Es decir, el comercio y el fisco tendrían su propia cuota de responsabilidad.

Aumento geométrico de los despidos

Las máximas figuras empresarias del país celebraron la posibilidad de tener un mano a mano con Macri y su equipo el lunes a la tarde en la residencia presidencial. Aunque el evento haya tenido más valor simbólico que práctico y haya servido para hacer público el pedido oficial de moderar precios y cuidar el empleo.

Acá hay un problema grave, por el aumento de los despidos y suspensiones. Básicamente en la industria automotriz, jaqueada por la recesión de Brasil, y en la construcción, que podría reanimarse en un tiempo, si se revitaliza la obra pública.

Pero el problema tiene fronteras más amplias que el de ese trazo obvio.

El estudio especializado en recursos humanos calificados de Ghidini Rodil también añade a sectores como el público, donde hay purga de plantilla y el de gas y petróleo que está en dificultades por la caída del valor del crudo.

“En todos abundan los despidos, sin privilegio por nivel o trayectoria. Para el resto de sectores reina un prudente y cauteloso optimismo: las empresas a la espera de las definiciones económicas, aún no se animan a incorporar los talentos que los nuevos proyectos demanden.”

Es difícil que el discurso de un equipo de gobierno, en general bien visto desde la vereda patronal, sea lo suficientemente persuasivo como para resignar renta o correr el riesgo de conservar personal (menos tomarlo) si no tiene la certeza de que su negocio tendrá exactamente la performance esperada.

El capital ni tiene patria ni corazón y los hombres de empresa no son proclives a los gestos patrióticos. A lo sumo, se avienen a poses de cortesía para la foto.

Por eso Macri y sus colaboradores especulan con disciplinar precios abriendo la importación o sancionando a abusadores por violación a las leyes de defensa de la competencia. Es decir, apelando a una vía de intervención más directa que la apelación moral.

Mientras, las comisiones de Legislación de Trabajo y Hacienda de Diputados analizan las iniciativas presentadas por los legisladores de extracción sindical Facundo Moyano y el petrolero Alberto Roberti, que postulan prohibir los despidos y duplicar las indemnizaciones por cierto lapso.

Aunque por ahora las iniciativas parlamentarias están paralizadas, implican otra forma de rigor para sujetar de manos a los empleadores.

Las estadísticas acusan que el problema para los trabajadores es real.

En marzo los despidos se incrementaron un 9.530% respecto de los del mismo mes del año pasado, mientras que las suspensiones crecieron un 1,515 % comparando los mismos períodos. Febrero habría sido aún peor, poniendo de manifiesto un goteo tan pertinaz como esta lluvia otoñal, que opaca el cielo y los ánimos.

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