Oct 12 2017 - 9:41:

Rajoy se comprometió a estudiar una reforma de la Constitución en seis meses

No descarta una posible intervención de Cataluña

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, decidió simultáneamente ofrecer un garrote y una zanahoria al secesionismo catalán, al emplazar a Carles Puigdemont a aclarar si efectivamente declaró la independencia, lo que abre la posibilidad de intervención, a la vez que se comprometió a abrir la posibilidad de una reforma de la Constitución española, que enmarcaría los reclamos de los secesionistas.

Rajoy dió el ultimátum a Puigdemont para que aclare en cinco días como máximo si declaró la independencia de Cataluña, antes de avanzar en la aplicación de medidas extraordinarias contempladas en el artículo 155 de la Constitución, que llevarían a una inédita intervención del autogobierno regional.

En su requerimiento, el gobierno español da hasta el 16 de octubre a las 10 de la mañana para que Puigdemont confi rme si alguna autoridad o él mismo en el parlamento regional declaró la independencia de forma unilateral, más allá de que la medida haya quedado suspendida, y fija un segundo plazo, hasta el jueves 19 de octubre, para que, en caso afi rmativo, rectifi que y evite la actuación del Estado.

De esta forma, se abre un paréntesis que se espera contribuya a rebajar la tensión sin que ni el gobierno de Cataluña ni el de España hayan retrocedido en sus planteos de máxima.

“Nosotros no hemos renunciado absolutamente a nada, hemos dado un tiempo muerto para explorar el diálogo; no es un paso atrás ni una renuncia”, dijo por su parte el vocero del gobierno catalán, Jordi Turull. “Si aplican el 155 quiere decir que no quieren dialogar y quedará claro que hemos de ser consecuentes con nuestros compromisos”, advirtió Turull refiriéndose a que avanzarán hacia la ruptura.

La mínima esperanza de que el mandatario accediera a la pretensión de los secesionistas de negociar sobre la autodeterminación no solo quedó sepultada con la activación del artículo 155 de la Carta Magna, sino con sus posteriores palabras en el Congreso de los Diputados, donde Rajoy afi rmó que “no es posible aceptar, bajo la apariencia de diálogo, la imposición de puntos de vista que se hacen imposible aceptar”.

“Si el señor Puigdemont manifiesta su voluntad de respetar la legalidad y restablecer la normalidad institucional, se pondrá fin a un periodo de inestabilidad, tensiones y quiebra de la convivencia”, subrayó el Jefe del Ejecutivo.

El artículo 155 de la Constitución dice que si una región no cumple con sus obligaciones o actúa gravemente contra el interés general de España, el gobierno puede adoptar medidas “para su cumplimiento forzoso y para proteger el interés general”.

Pero al mismo tiempo, el titular del Ejecutivo español acordó apoyo político con el líder del opositor Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, y con el liberal Albert Rivera, del partido Ciudadanos, a cambio del compromiso de abordar una reforma constitucional con el objetivo de modernizar el Estado autonómico, un paso calificado de “histórico” por los socialistas.

Sánchez explicó que pactó con Rajoy poner en marcha de inmediato la comisión de estudio y modernización del Estado autonómico en el Congreso de los Diputados, que dure seis meses y que, inmediatamente después, “abramos el debate de la reforma de la Constitución en el Congreso de los Diputados”.

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