Sep 14 2017 - 9:42:

La mejor película hecha desde la pornografía

La escena sexual

Leonardo M. D’Espósito
ldesposito@diariobae.com

Esta semana vamos a hablar de una de las películas más importantes de la década de los noventa. Es de 1991 y se llama Reves de cuir (Sueños de cuero). La protagonizó Zara Whites, una húngara que fue de las primeras actrices de esa nacionalidad que, post caída del muro, ingresaron con éxito al cine adulto. Por supuesto que esta es una película porno. La dirigió Francis Leroi, un francés, y se trata de una película europea ciento por ciento. Ahora, antes de describirla, veamos quién -o quiénes- le dieron carta de ciuidadanía.

El filme fue elegido por Cahiers du Cinéma como uno de los “indispensables” para la videoteca ideal del cinéfilo

A mediado de los años noventa, cuando el boom del VHS y del cine en casa había cambiado -de manera definitiva, abriendo el camino para el DVD, Internet y Netflix en los veinte años siguientes- la manera de acercarse a las películas, la revista francesa Cahiers du Cinéma publicó un número especial llamado "La videoteca ideal". Implicaba la elección de una serie de filmes que agregaran algo a la experiencia cinematográfica por el hecho de encontrarse en video, por disfrutarse en el hogar. Había un poco de todo: una era la edición especial extendida de El Abismo, la épica historia submarina de James Cameron de 1990, que tenía en video un final distinto. Otra, Extraña representación, un rarísimo film noir con elementos casi fantásticos de Anthony Mann, más conocido por sus enormes westerns con personajes torturados como Winchester ‘73. Y además había dos filmes que hablaban de la revolución del video y de la perversión de la imagen hogareña. Una, el clásico Videodrome, de David Cronenberg. La otra, Sueños de cuero. La primera hablaba de un canal de cable, único, que penetraba en el cerebro del televidente con imágenes de violencia sexual cada vez más trepidantes, hasta que el espectador era incapaz de distinguir verdad y ficción. Antecedente de Matrix, la imagen más repetida y conocida es la de James Woods metiendo la mano en su vientre y sacando un VHS. Sueños... es casi la versión porno de Videodrome. Arranca con una secuencia sexual iluminada intermitentemente. Lo raro es que se ve toda penetración y reacción, pero al mismo tiempo da la impresión de que nos falta algo, generando un raro suspenso. Cada tanto, la pantalla se ve interrumpida por esas imágenes "ruidosas" de un televisor prendido pero sin sintonizar. Luego, una mujer baja desnuda de una limusina y es llevada con collar y cadena dentro de un lugar extraño. Recién entonces llegamos a la protagonista, una mujer que se excita mirando pornografía y pasa de seducir a su empleada -a medida que consume imágenes cada vez más osadas o violentas- a convertirse en esclava sexual de esas imágenes. Uno de los momentos más extraños es aquel en el que, de la pantalla, salen sexos masculinos que la protagonista lame y acaricia como en ensoñación. Las imágenes, aclaramos, no son más "fuertes" que las de cualquier porno del montón. Pero están montadas y armadas con tal habilidad que el crescendo sexual se contagia al espectador y, al mismo tiempo, por el tratamiento sonoro (similar al que David Lynch ha impuesto desde la primera Twin Peaks a la fecha), crea cierta angustia, cierta perturbación que incluye y supera con mucho a lo erótico.

Sí, bueno: tiene derecho a desconfiar. En esta nota llenamos todo con nombres célebres y "serios" alejados del modesto campo de la pornografía: Cahiers du cinéma, Cronenberg o Lynch. Vale la pena agregar que los dos últimos tienen películas altamente cargadas de erotismo y sexualidad fuerte, incluso -sobre todo en el caso de Cronenberg- el sexo llega a ser parte ineludible de la poética fílmica. Pero claro, tanto nombre puede hacerle pensar que Sueños de cuero no es realmente una película porno, o que va a aburrirse. Mire: si lo que quiere es el viejo uno-dos (o tres, o cuatro...) con mujeres hermosas y hombres apolíneos, sí, la película también es eso. Pero por suerte también es otra cosa y despierta muchas más emociones que la simple -y demasiado fácil de conseguir- excitación sexual. Hay muchas copias de la película en varios servers gratuitos; la mejor la encontramos en Tubepornclassic, que además incluye varias películas realmente "películas" para el género. Si va a intentar conocer el porno o solo ver una película, seguramente esta sea la mejor. Y si gusta del cine arriesgado o experimental, es una cita de honor. De nada.

image_print