Sep 14 2017 - 9:29:

Para bajar el déficit, Temer recorta programas de viviendas populares

Redujo 40% los fondos para el plan "Mi casa, mi vida" y otros de fomento de la economía

A pesar del anuncio oficial de salida de la recesión, el gobierno de Michel Temer acelera el recorte de gastos para cumplir con la meta fiscal de casi 50.000 millones de dólares. El rubro elegido para acelerar el recorte es el de las inversiones, que en los primeros siete meses del año fueron unos 3.000 millones de dólares inferiores a las del mismo período de 2016.

Mientras en 2013 se construyeron 940.000 unidades, a fines de 2016 sólo eran 385.000


El economista Manoel Pires, integrante de la Fundación Getúlio Vargas y ex secretario de política económica de Dilma Rousseff, afirmó a Folha do Sao Paulo que el recorte de las inversiones tiene un fuerte impacto negativo en la actividad, mucho mayor que el que se produciría debido a recortes en los gastos de funcionamiento o en los subsidios. "Cuando se aumentan los subsidios, el efecto sobre la actividad es marginal. En el caso del gasto en personal, es de 0,6% a 0,7% del PIB. En el caso de las inversiones, ese porcentaje sube a 1,5% o 1,6%", dijo Pires para graficar que el PIB sube 1,6 reales por cada real invertido.

Desde la conducción económica del gobierno se entiende que, a pesar del efecto negativo sobre el nivel de actividad, el recorte de las inversiones públicas son el complemento necesario de los ahorros generados por la reforma de la seguridad social para reducir el déficit del presupuesto público.

Los principales recortes en la inversión pública se están dando en la obra pública y, en particular, en los programas de construcción de viviendas populares. Mientras que las inversiones totales cayeron 13% respecto de 2013 (el año anterior al comienzo de la recesión), los recursos del programa "Mi casa, mi vida" cayeron 40%. La consecuencia de este recorte es clara: mientras que en 2013 se construyeron 940.000 unidades, a fines de 2016 sólo ascendieron a 385.000. Los recortes también alcanzaron al Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), que fue lanzado a comienzos de 2007 y engloba un conjunto de políticas económicas cuatrianuales destinadas a acelerar el crecimiento del PIB.

Hay una apuesta explícita del gobierno de Temer al capital y la iniciativa privada como motor del crecimiento, dejando de lado la inversión pública y con ello varios programas concebidos por los anteriores gobiernos de izquierda que buscaban acelerar el ritmo de la actividad económica y la redistribución de la riqueza. Pero la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), que mide la inversión pública y privada en activos fijos, tuvo una contracción de 0,7% respecto del primer trimestre de 2017, cuando, a su vez, había caído 6,2% respecto del trimestre inmediato anterior. La caída en la FBCF acumula ya 13 trimestres seguidos, lo que constituye un indicador de la falta de expectativas de crecimiento económico. Esta contracción se concentró en las importaciones de bienes de capital y en el desempeño negativo de la construcción. A su vez, el gasto del gobierno se contrajo 2,4 por ciento.

En tanto, la corte suprema de Brasil ratificó por unanimidad la competencia del fiscal general, Rodrigo Janot, para investigar a Temer, pese a que el mandatario lo había recusado por manifiesta enemistad luego de haber sido denunciarlo por corrupción.

Janot, quien deja el cargo el domingo, tiene facultades confirmadas para presentar una nueva denuncia contra Temer en las próximas horas, según fuentes judiciales.

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