Sep 13 2017 - 1:07:

Peligra la producción de cereales ante la continuidad de las lluvias

El trigo bonaerense representa 60% de la producción nacional

Merino Soto
msoto@diariobae.com

Un relevamiento de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca alertó que las lluvias continuaran en los próximos seis meses lo que no sólo agravará más la situación de los campos en Buenos Aires sino que amenaza con una disminución de la cosecha de trigo la cual representa el 60% de la producción a nivel nacional.

Con 5 millones de hectáreas bajo el agua, el maíz y la soja verán mermada su cosecha

El trabajo sostuvo que de las 9 millones de hectáreas productivas bonaerenses, 5 millones están en situación de anegamiento, es decir el 55 por ciento. Este porcentaje representa a 29 partidos de la provincia.

Con las precipitaciones pronosticadas a febrero de 2018 "se puede complicar aún más el normal desarrollo de los cereales ya implantados", dijo la Bolsa que a la vez agregó que eso generará "la imposibilidad de transitar por los caminos rurales lo que dificultará la posibilidad de fertilizar los cultivos en tiempo y forma, para lograr los estándares de calidad deseados por la industria".

Esto no es más ni menos que la molinería no contará con el trigo necesario para la elaboración de los panificados con lo cual habrá una lucha por quedarse con el poco cereal que este en optimas condiciones y esto puede determinar una suba para el próximo año. La otra opción, y que ya lo hicieron las fábricas, es la importación desde Uruguay como en mayo de 2016.

Según la publicación, Bolívar y Hipolito Irigoyen tienen el 66% de los campos con agua, seguido luego por Tres Arroyos y Coronel Dorrego con el 58% y 57%, respectivamente.

El cereal para el productor bonaerense es de vital importancia dado que es el cultivo que mas retiene al contrario de la soja en la zona núcleo. Es decir que es el último commoditie que vende. En la campaña 2016/2017 su exportación marco ingresos por u$s1.300 millones.

Pero el escenario no es sólo una mala noticia para el trigo sino también para el maíz. Buenos Aires alberga el 27% de la producción nacional. Con lo campos bajo el agua, el productor no podrá sembrar los primeros lotes previstos para el mes en curso, lo que hará que opte por otra tecnología, en pocas palabras tendrá más gastos.

El economista de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, Iván Ullmann afirmó que "aquellos campos inundados directamente no van a ser sembrados e iremos para maíces tardíos de noviembre. Y hoy todo indica que con el mal clima, el cuadro no se soluciona en los próximos tres meses".

La soja es otra de la afectadas. Su producción responde al 37% de la cosecha a nivel país.

  • Sigue trabada en escritorios la emergencia agropecuaria

La demora en las fi rma de las declaraciones de emergencia agropecuaria necesaria para que el productor no sólo postergue el pago de los impuestos sino principalmente lo habilite a la toma de créditos, hoy muestra una demora producto de la burocracia del Estado.

Fuentes del Banco Provincia y de Agroindustria, reconocieron a este diario que aun no están confirmados los pedidos de emergencia. Desde el Ministerio aseguraron que los pedidos de emergencia “fueron todos aprobados”, pero ahora están “demorados” en Economía que dirige Hernán Lacunza.

Las sucursales del Bapro no tienen forma de responder a los productores “porque faltan las firmas”, aseguraron las fuentes.

La información fue confi rmada también por el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Matías De Velazco al afirmar que sin bien “las autoridades no pueden hacer nada (por las lluvias), lo que si puede hacer (María Eugenia) Vidal, es fi rmar las declaraciones de emergencia para que el productor pueda tomar un crédito del banco. Hay mucha burocracia en la rúbrica de las firmas”.

  • Con 120 M de toneladas, la cosecha de soja será récord en EE.UU. y el precio cae 1,7%

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) dio a conocer ayer pasado el mediodía que su producción de soja se encamina a los 120,6 millones de toneladas superando en un 2,5% los 117 millones del año pasado. La super cosecha hizo que la oleaginosa retroceda en Chicago el 1,7 por ciento.

Desde la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la jefa de investigaciones económicas Emilce Terré sostuvo que “la baja estuvo limitada ante un USDA que remarco la buena demanda de China y por la producción de más aceite de las fábricas norteamericanas ante la menor llegada de biodiésel argentino”.

La soja en la posición septiembre cerró en u$s346 la tonelada perdiendo en una jornada 4 dólares. Su efecto llegó a la plaza local, donde según el informe de la BCR el poroto perdió 3,6% de su valor al pasar de los $4.150 del lunes para quedar en 4.000 pesos.

Durante el encuentro del Global Grains que se desarrolla en Buenos Aires desde el lunes, la baja no paso desapercibida. Para el director del INTL FC Stone, Gonzalo Terracini “el productor deberá replantear su negocio que pasa por la retención del grano ante el nuevo ciclo de precios bajos”.

El economista jefe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, afi rmó “que el ajuste tan ansiado de la tasa de interés de la FED deberá esperar un tiempo mas ante el escenario climático que tuvo los EE.UU”. Este es un punto necesario para los commodities. La relación tasas bajas y devaluación del dólar signifi ca un aumento de los granos.

Pero el informe del USDA también afecto al maíz que retrocedió el 2,6 por ciento. En este caso y a diferencia de la soja, el cereal tuvo una baja en su producción, pero no así la demanda lo que hizo que pierda tres dólares en la jornada de ayer.

Respecto de los futuros de trigo de EE.UU. éstos ajustaron en alza, escapando a la tendencia del resto de los productos ante un escenario global y revirtiendo la baja de inicios de la sesión. Si bien el USDA no hizo cambios al balance de oferta y demanda para Estados Unidos, a nivel global ajustó en baja los inventarios previstos del cereal al fi nal de la campaña comercial 2017/18. La producción mundial proyectada aumentó frente al mayor aporte que haría la región del Mar Negro, pero con menor stock inicial quedando por debajo de lo que preveían los operadores.

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