Sep 07 2017 - 22:29

Lujo sobre rieles

Vistas privilegiadas, servicios cuidados al detalle, instalaciones suntuosas y manjares a bordo: del mítico Transiberiano al Orient Express, trenes que son un sueño para los turistas

Paula Boente
pboente@diariobae.com

El silbido marca la partida. Las ruedas rotan sobre la vía, esa serpiente metálica que se extiende a lo largo de kilómetro y kilómetros. Champán en mano, sólo hay que reclinarse en la butaca y dejarse mecer por el traqueteo suave de la locomotora que atraviesa las estepas siberianas, la aridez de la puna andina o se adentra en el corazón de África.

Un segmento creciente de viajeros elige el “slow travel” del tren

En épocas de vuelos low cost y millaje acumulado, un segmento creciente de viajeros eligen el slow travel que proponen los trenes. La aventura adopta tintes épicos si además es a bordo de alguno de los míticos trenes de lujo con historia centenaria como el Transiberiano o el Orient Express. Si de glamour se trata no son los únicos: las opciones se multiplican hacia los cuatro vientos. En Sudáfrica, Perú, Irlanda, Tailandia, la cornisa cantábrica de España o Italia parten propuestas ferroviarias con aires de antaño.

La travesía es también un viaje en el tiempo. Muchos de estos coches evocan la elegancia y majestuosidad de los trenes de principio de siglo pasado. Conservan el halo de romanticismo de las novelas de Agatha Christie o las andanzas de James Bond (ver abajo).

“Representan la posibilidad de vivir una experiencia distinta, exclusiva, más relajada. Se la denomina slow travel. Es un viaje más inspirador, sin apuro y mimado constantemente”, explica a BAE Negocios Sebastián Schiaffino, Gerente de Essential Travel, operador mayorista de Turismo especializado en este tipo de propuestas.

Según indica el ejecutivo, el público principal de estos viajes son los mayores de 50 años, pero también hay opciones pensadas para menores de 35 años, como una línea que circula por el sudeste asiático, destino de moda, uniendo Singapur y Bangkok. “Existía un gran desconocimiento de los turistas argentinos por estos viajes en tren que tuvieron excelente receptividad. El público crece”, agrega. Para graficar este interés, comentan que “sobre la base de sus 8 salidas anuales del Gran Transiberiano Express, con una oferta de 400 cabinas en total, el 35% eran argentinos. Y esto se empieza a reflejar en el resto de los trenes, como por ejemplos los españoles donde un 35% de los turistas son argentinos”.

Voy en tren, no voy en avión

Popularmente conocidos como “cruceros sobre rieles”, es un rubro que a nivel mundial se encuentra en plena expansión con productos célebres como los españoles “Transcantábrico y “Al Andalus”, que recorren el norte y sur de la geografía española respectivamente y el “Gran ExpressTransiberiano”, que une Moscú en Europa con Pekín en Asia. El concepto «tren de lujo” se ha democratizado y extendido, en cierta forma tal como ocurrió con los cruceros.

Algunas de las comodidas que suelen ofrecer son alojamiento a bordo en suite con baño privado y servicio de camarote las 24 horas, comidas en restaurantes de primer nivel con la más exquisita gastronomía regional, excursiones, eventos y fiestas.

Quienes se deciden por empezar la aventura en tierras soviéticas, el Transiberiano promete más de 8.000 kilómetros de vías férreas para involucrarse en historias de zares y bolcheviques. Atraviesa la parte europea de Rusia, dejando atrás los Urales que separan Europa de Asia, sigue a través de las estepas y taigas de Siberia hasta terminar su recorrido en Vladivostok, el Extremo Oriente ruso en la costa del Pacífico. El viaje en tren dura 15 días y cruza ocho zonas horarias. Para el recuerdo quedan postales inolvidables como la cena al borde del lago Baikal, “el ojo azul de Siberia” la mayor reserva de agua potable del mundo. La ruta original de este emblema ferroviario fue inaugurada en 1904. El precio parte de 7900 euros por persona.

El Transcantábrico, en España, es uno de los cinco más lujosos del mundo. Bordea el norte de España desde San Sebastian hasta Santiago de Compostela, recorriendo los atractivos turísticos de las ciudades más emblemáticas de la “España Verde” en el País Vasco, Cantabria, Asturias , Galicia y Castilla y León. Si de España se trata, la gastronomía es sin duda uno de los puntos fuertes de la experiencia. El precio parte de 7600 euros.

Viajar en el Orient Express es un sueño de muchos. En vagones de 1920 de estilos art decó pero remodelados hoy es posible revivir el glamour de las épocas doradas de este trayecto legendario. Aunque en su época gloriosa el itinerario más cé- lebre fue la conexión París-Constantinopla (hoy, Estambul), actualmente este tren de lujo propone una decena de itinerarios que pueden realizarse en su totalidad o por tramos y que duran desde un día hasta una semana de viaje. Uno de los circuitos más famosos es el que une Estambul con Venecia, operado por la compañía privada Venice-Simplon Orient Express. En el centro del tren se ubica un elegante vagón bar con música en vivo. Los precios parten de 1.700 euros por persona.

La mayoría de los trenes mencionados circulan sólo en verano boreal, pero también hay opciones para aprovechar en nuestro verano. En Perú, en mayo de este año comenzó a circular el “Andean Explorer”, el primer tren nocturno de lujo de América del Sur que cubre la ruta Cusco, lago Titicaca (Puno) y Arequipa. La travesía se realiza a lo largo de una de las rutas ferroviarias de mayor altura del mundo sobre el nivel del mar, atravesando los Andes peruanos desde el Cusco hasta el lago Titicaca y Arequipa. Así, se suma a otra propuesta más corta, el Belmond Hiram Bingham, que une Cusco con Machu Picchu.

Considerado el m ás lujoso del mundo, el tren sudafricano Rovos Rail es otra meca para amantes del placer ferroviario. Atravesando un entorno de naturaleza inigualable, el tren ofrece una amplia variedad de rutas de distinta duración: desde un trayecto de 48 horas hasta 14 días de viaje.

Al grito de “Todos a bordo” una aventura con lujo como el de antes se pone en marcha.

  • Trenes en pantalla grande

La magia de los viajes en trenes sirvió de escenario para numerosas películas. Muchas de estas historias son clásicos que contribuyen aún a enaltecer la mística este medio de transporte, como “Extraños en un tren”, de Alfred Hitchcock, donde dos desconocidos conversan un pacto de muerte, o “Asesinato en el Orient Express” basado en una novela de Agatha Christie, con el imbatible detective Poirot.

La filmografía ferroviaria suma también casos más recientes como “Viaje a Darjeeling”, con la melancolía coqueta de Wes Anderson, o el reciente boom zombie de la coreana “Tren a Busan”.

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