Ago 11 2017 - 8:54:

"Somos capaces de cualquier cosa si las circunstancias nos son adversas"

Entrevista a Pierre Lemaitre

María Helena Ripetta
Especial para BAE Negocios

Fue de grande que comenzó a dedicarse a la literatura, gracias al apoyo de su mujer. También fue a los 50 cuando tuvo a su hijo. El escritor francés Pierre Lemaitre antes de ganar el prestigioso Premio Goncourt en 2013 con su novela Nos vemos allá arriba, ya era un escritor conocido en el género de la novela policial. Su visita a Buenos Aires fue para presentar sus últimas dos novelas. Recibe a BAE Negocios en una salón preparado para las entrevistas, en el medio está él con la traductora. Es un hombre amable, de un gran sentido del humor, algo ácido. “No es un premio literario cualquiera que te cambie un año, te cambia para toda la vida. Me ha dado libertad, mucha libertad”, relata y con una sonrisa agrega: “me sirve para pagar mis cuentas, tener una departamento más grande que antes, viajo, escribo, el tiempo es el mimo”. En cuanto a la presión que genera recibir un premio tan importante sostiene: “Durante dos años sentía esa presión pero ya se fue, la curva ya paso. Soy un privilegiado, lo difícil es no encontrar un editor o no encontrar lectores; no poder vivir de lo que uno escribe”.

Con sus últimos dos libros y uno en marcha del que prefi ere no hablar, llegó a Buenos Aires. Tres días y una vida, que trata de un hombre con un fugaz arranque de ira, que se ve envuelto en un crimen y debe cargar con la culpa. La otra, “Recursos inhumanos”, basada en hechos reales, denuncia la crueldad del mundo empresarial.

Sus personajes tienen matices. “No creo en la bondad o la maldad de la gente. Somos capaces de cualquier cosa si las circunstancias nos son adversas. En los dos libros los personajes no son ni tan buenos ni tan malos, busco que los personajes sean lo mas reales posibles. Hay excepciones en Nos vemos allá arriba, un personaje es malo hasta el fi nal y creo que en ese caso tomé una buena decisión”.

“Soy novelista, me gusta contar historias. Pensar qué puede pasar después, veo algo y pienso cómo podría ir evolucionado de manera interesante, que sea un enigma. Veo algo y me imagino cosas, tomo el subte estoy mirando la gente, pensando las historias por las que están atravesando”, dice el escritor que señala: “La novela negra es un espejo de la realidad de que no hay muchas obras maestras. Es un género muy marcado por la serialidad, un personaje recurrente en 15 libros no ayuda al género a probar su valor. Son repetitivos, se ven como encerrados por el público. Es una literatura que tiene una reputación de ser de entretenimiento, nos cuesta confi ar. Se la coloca en un tiempo de lectura en que no se leen cosas importantes, como en las vacaciones o el colectivo. Hacen que el reconocimiento del genero sea problemático”.

“La literatura, la negra y la blanca, es una manera de mirar la diversidad del mundo y relacionar con la propia concepción que uno tiene de el. Veo una situación cercana a la mía pero que resuelve de una manera diferente. Es como un espejo”, señala el autor, quien también es un prestigioso guionista. “Francamente cuando escribo una historia no me planteo el registro, para escribir la novela no me cuestiono en que cajón lo van a guardar cuando este terminado. La escribo y yo puede creer que va en una categoría y otros no. Cada uno pone el libro donde quiere. Yo escribo una historia y luego esa historia pertenece al lector”, afirma. “Recursos humanos es la primera novela que hice basada en un hecho policial real. Tiene problemas técnicos, al partir de una historia real de alguna manera ya tiene su código genético. No puedo tomar esa historia y sacarle cosas; es un problema técnico mas que literario”, sostiene y agrega: “Es un drama humano hasta el fi nal el preguntarse cómo va terminar. La incertidumbre hace al placer de la lectura”, dice el autor, quien escribe en todas partes “tengo la suerte de poder trabajar en cualquier lado”.

Ante la pregunta de si en Buenos Aires se le ocurrió alguna historia dice: “Quería que me presenten al electricista del hotel, creo que es una asesino en serie, cómo colocó las luces tiene una dosis surrealista y hay también una dosis de maldad. Qué hace en la calle después de ser tan sádico. Ustedes se ríen porque no vieron mi cuarto, hay que probar todos lo botones para encontrar cual va con cada luz”. Y así la entrevista termina a carcajadas. Tal vez una escena parecida aparezca en alguna de sus próximas novelas.

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