Ago 10 2017 - 11:54

El divorcio Disney-Netflix inicia la guerra por franquicias para el sector audiovisual

Por qué la movida SVOD de la major cambia las reglas del juego digital

Leonardo M. D’Espósito
ldesposito@diariobae.com

El anuncio de que Disney terminará su acuerdo de exclusividad con Netflix en 2019 y lanzará su propio sistema de streaming video on demand parece un terremoto absoluto para el gigante del sector. Hasta hoy, Netflix tenía exclusividad para el lanzamiento de cada filme de la firma de Mickey Mouse -después de cierto tiempo, ese material podía entrar en otros sistemas-, pero desde la fecha anunciada ya no será así, lo que no implica que no haya contenidos Disney en Netflix. En Argentina, la firma salió a aclararlo. De todos modos, hablamos del futuro.

Se prevé que las firmas de SVOD salgan a comprar marcas conocidas y copyrights

Lo que importa es cómo va a quedar el ecosistema. En primer lugar, Disney siempre apuesta sobre seguro, aunque a veces -ver cómo retiró de la venta su sistema Disney Infinity- se equivoque. Tener el 75% de BAMTech, el servicio de streaming desarrollado por la Liga de Baseball de Estados Unidos y crear su propio servicio es reconocer que el futuro del audiovisual está en este campo. Lo que implica, necesariamente, que va a crecer la competencia. Este año en muchos territorios HBO lanzó HBO Now, el servicio de "esquema Netflix", dado que no requiere suscripción al cable o al premium para disponer de esos contenidos en plataformas digitales y móviles. Amazon se expande -Prime ya está disponible en Argentina- y Hulu, el tercer SVOD en discordia, está tanteando fuera de Estados Unidos. Esto implica, necesariamente, que el próximo modelo televisivo será directamente el acceso aleatorio a bases de contenidos a la carta.

Netflix tiene la primera exclusividad para los filmes de Disney y Pixar desde hace años

El otro lado de la noticia es el siguiente: para competir, Netflix necesita ser no sólo productor o locador de contenidos sino licenciatario. El contenido es parte del negocio, la otra parte es el merchandising, el uso de las franquicias y sus derechos aplicados más allá del simple video. Eso Disney lo sabe bien: forjó su imperio más con juguetes basados en los personajes que en los filmes o cortos en sí mismos. Por otro lado, es necesario tener una biblioteca amplísima además de los derechos de cada contenido o "marca" derivada.

De allí que es totalmente lógico que Netflix comprase una casa editora de historietas con franquicias -al menos en el hemisferio norte- populares como Millardworld, dueña de Kick-Ass y Kingsman, dos historietas que venden bien y han tenido adaptación cinematográfica. Es decir, recrudecerá la compra de marcas, lo que seguramente provoque distorsiones. Quien no pueda adquirir marcas (Disney, previsora, compró en el último lustro Jim Henson -Los Muppets-, Marvel y Lucasfilms -Star Wars-) quedará fuera. Así que esta "separación" entre Disney y Netflix implica el inicio de una guerra por contenidos y la creación de nuevos conglomerados alrededor de las franquicias del entretenimiento. Una guerra que no hace más que empezar.

image_print