Jul 17 2017 - 8:02:

Roger Federer volvió a poner sus marcas por las nubes ganando su octavo Wimbledon

El suizo venció en tres sets a Marin Cilic para su torneo grande número 19.

Luis Frydel
lfrydel@diariobae.com

Las rivalidades de turno primaron desde los orígenes, los resultados mandaron siempre. Quizá en la fiebre por las estadísticas despertada en los noventa se encuentre una de las aristas de la hipercompetitividad del deporte moderno, tal como puede llegar a concebirla este hombre llamado Roger Federer.

El suizo, que desde hace un tiempo largo viene compitiendo contra sus pares de hoy y contra los del ayer, encuentra su combustible en ir por cifras superadoras que lo hacen un campeón sin freno.

Las mismas estadísticas que lo rotulan como el mejor tenista de la historia son las que, como la vida misma, necesitarán de más tiempo para dar un veredicto sobre si lo suyo podrá o no ser alcanzable por alguien de aquí en adelante, una futurología de muy difícil pronóstico que probablemente decante en el paso de veinte o cuarenta años, o un siglo entero, para que el tenis mundial asista a una era semejante, marcada por la sobriedad de su juego y logros incomparables.

Wimbledon 2017 se cerró como en otras siete ediciones anteriores, con Federer alzando el codiciado cetro de La Catedral.

Su partido decisivo, también en tres sets como a lo largo de todo el certamen (algo que solo Bjorn Borg había podido hacer en 1976): 6-3, 6-1 y 6-4, ante el croata Marin Cilic.

Una ovación repetida, pero con un marco por primera vez distinguido por la presencia de sus cuatro hijos, las gemelas Myla y Charlene, y los gemelos Leo y Lenny.

Un título más para distanciarse en los rubros que lidera. Uno más para ponerse a uno de los 94 de Iván Lendl y acercarse a los 109 de Jimmy Connors. Uno más para mirar de arriba en el All England a Pete Sampras y con el británico Williams Renshaw (ganadores 7 veces).

Una final más para llevar a 29 las disputadas de Grand Slam, un récord absoluto (Nadal es segundo con 22).

Un triunfo más para poner en 321 los ganados también por certámenes grandes, otro récord absoluto.

Un partido más para igualar en 102 el número de partidos jugados en el césped londinense, como Connors.

Insaciable. Ahora seguramente pasará a mirar que suma 70 presencias en torneos del Grand Slam como el francés Fabrice Santoro, los 9 títulos que en mujeres en Wimbledon tiene Martina Navratilova, o los 10 de Nadal en Roland Garros.

Con la hierba londinense se fue la gira sobre césped, con el suizo como rey absoluto, un récord bajo el brazo de 12 victorias en 13 partidos (con Tommy Haas en Stuttgart su única derrota).

Tras festejar a su modo, y el consabido paseo de rigor con el trofeo en el día de hoy por obligaciones comerciales, mirará de reojo el poder volver al Nº1 del mundo, y serlo como el jugador de mayor edad, tras André Agassi (con 33 años y 131 días lo fue en 2003).

Eso es algo que podría suceder no más que en siete semanas, después de que el 28 de agosto se inicie el US Open, al que llegarían Andy Murray y Rafael Nadal delante suyo, tal el ranking va a mostrarlos hoy.

¿Asoma a partir de su presente como candidato para coronarse en Nueva York? Las estadísticas, esas que lo alimentan tanto, también pueden apoyarlo, ya que cada vez que en un mismo año se impuso en Australia y en Wimbledon también ganó el último eslabón del Grand Slam.

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