Jul 17 2017 - 8:46:

La pobreza sigue doliendo

Se quiere culpar a la persona, cuando es un fenómeno colectivo.

Lic. Aldo Godino
agodino@cronica.com.ar
Especial para BAE Negocios

El mundo posee los recursos para alimentar, vestir y cobijar a toda la gente adecuadamente. El que no hagamos esto es principalmente el resultado de sociedades egoístas y mezquinas. Decía Francisco: "La inequidad es la causa de todos los males sociales. Hoy, el pobre está excluido, desechado, es un sobrante. Es nuestra responsabilidad enfrentar el miedo que anestesia frente al sufrimiento ajeno, y que al final nos hace crueles".

El término "pobreza" es algo que todos entendemos o creemos entender. Es un concepto sociológico y moral. E inevitablemente también una concepción política. La definición de pobreza depende de la óptica que se emplee para analizarla.

En nuestro siglo, la pobreza ha sido preferentemente tratada como un problema de índole económica al que hay que dar una solución económica. El discurso más extendido la conceptúa como insuficiencia de recursos materiales. Es un enfoque miope de la economía que se equivoca por carecer de una dimensión moral.

Al hablar de pobreza no es necesario referirse a lo que el dinero puede comprar; es mucho más importante el área vulnerable de las oportunidades. Es un fenómeno multidimensional que no se limita a lo material ni es una simple yuxtaposición de carencias. Hay un cúmulo de desventajas: ingresos bajos, salud y viviendas deficientes, debilidad social, marginación cultural. No es simplemente un estado de cosas, sino un estado inaceptable e injustificable. La pobreza es una injusticia éticamente inadmisible.

La pobreza es el resultado de muchas privaciones en muchos campos de la vida. Implica la falta de todo tipo de recursos; falta de ingresos para acceder a lo material, ausencia de información y formación que permiten hacer un uso más eficaz de los recursos disponibles, carencia de derechos o capacidad de ejercerlos. Se cierran muchas puertas a la participación.

La pobreza significa andar escaso material, social y emocionalmente. Fundamentalmente, lo que es ofensivo de la pobreza, y por eso importa tanto, es considerar que las personas pobres no pueden mantener un grado de control sobre sus propias vidas mediante el ejercicio de la elección. Y es verdad; para las personas pobres, el área de elección efectiva está limitada. No es el destino, es falta de oportunidades.

Muchas personas para justificar la pobreza, no encuentran nada mejor que echarles la culpa a las víctimas. El argumento es que los pobres carecen de ambiciones, no se esfuerzan, no estudian, actúan de forma irracional. La pobreza sería un tema de responsabilidad individual: es una decisión personal integrarse en el bando de los exitosos o quedarse estancado. Si la responsabilidad fuera individual, la pobreza dejaría de ser un fenómeno colectivo.

El Papa decía en Davos: "La «financialización» y la «tecnologización» de las economías globales y nacionales, han producido cambios de gran envergadura en el campo del trabajo. Menos oportunidades para un empleo satisfactorio y digno están causando un inquietante aumento de desigualdad y pobreza". Y concluía casi en un grito: "¡No se olviden de los pobres! Quien tiene los medios para vivir una vida digna, en lugar de preocuparse por sus privilegios, debe tratar de ayudar a los más pobres para que puedan acceder también a una condición de vida acorde con la dignidad humana, mediante el desarrollo de su potencial humano, cultural, económico y social».

"Un hombre no solo se había quedado sin trabajo, sino que tampoco tenía nada para comer. Se sentía profundamente humillado al tener que tomar aquella determinación, pero no le quedaba otro recurso: iba a recorrer los tachos de basura. Porque parecía que lo que a él tanto le andaba faltando, a otros les sobraba hasta para tirar.

Comenzó muy de madrugada. No tenía ganas de que nadie lo viera. Destapó uno de los tachos y sintió la repugnancia de tener que escarbar allí para conseguir su alimento de aquel día. Casi con asco fue seleccionando lo poco aprovechable que lograba sacar y lo fue guardando en un bolso.

Dejaba atrás suyo y frente a cada parada, un reguero de desperdicios que ni siquiera quería volver a tocar para meterlos nuevamente en los depósitos. Pero en una de esas, al mirar para atrás, vio que alguien lo seguía. Otro pobre hombre, peor vestido que él mismo, recorría los mismos tachos de basura que él ya había revisado, y recogía en una bolsita de plástico muchas de las cosas que él había tirado.

Lo que había considerado inservible, a un hermano suyo le serviría ese día como alimento. Se sintió tan inmensamente conmovido al comprobar lo que estaba sucediendo que, sin pensarlo dos veces, retrocedió y, abriendo su bolso, le entregó al mendigo la mitad de lo que había juntado".

Y esto nos toca a todos, sin deslindar responsabilidades en un gobierno, en un partido, en una institución, en una idea. No alcanza el mero asistencialismo; se necesita promoción humana. "Nadie es tan pobre como para no dar ayuda y nadie es tan rico como para no necesitarla". Madre Teresa de Calcuta.

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