Jul 14 2017 - 11:15

"El talento es esencial, pero sin técnica todo se vuelve mucho más difícil"

Entrevista a Oscar Martínez

María Helena Ripetta
@mhripetta
Especial para BAE Negocios

La entrevista fue concertada por la publicación de su libro Ensayo general. Apuntes sobre el trabajo del actor. Pero la claridad y la pasión de Oscar Martínez para hablar de su profesión la convirtieron en una clase privilegiada de teatro en la mesa de un café. El libro podría suponerse que es para estudiantes de actuación, sin embargo quien está siempre del otro lado de la platea encontrará respuestas a preguntas que genera esa mágica ceremonia compartida con una “verdad creada”.

“Lo escribí pensando en un estudiante o un joven actor, no lo pensé para otro tipo de lector. Sin embargo me sorprende que gente que no lo es me diga que le interesó, que le gustó. Aclaro que no es una biografía, ni un texto de anécdotas del escenario, si no eso: apuntes sobre el trabajo del actor. Gente que lo a leído que no es del metie me dicen que les resulto enriquecedor, útil”, dice a BAE Negocios el actor en su rol de autor.

“Siempre quise escribir sobre la actuación, desde muy joven, y se fue postergando en el tiempo. Pero siempre supe que en algún momento me iba a abocar a escribirlo. Y paso que se suspendió una filmación que iba a hacer, justamente El ciudadano ilustre, y tenía ese espacio que me quedaba sin trabajar y dije ‘este es el momento’ y me senté a escribirlo; pero siempre quise hacerlo”, relata con voz calma y mirada atenta al interés del otro por el teatro.

“El libro es un elogio de la formación y la técnica, independientemente del talento natural que es esencial, el desarrollo del aprendizaje y entrenamiento es lo único que te permite no depender enteramente de la inspiración. Los interpretes en general si no tienen una técnica, la tarea se les vuelve mucho más difícil. Tiene que actuar a la hora que haya que hacerlo, estés como estés, te duela lo que te duela lo tenés que hacer. La técnica es lo que te permite, incluso invocar la inspiración”, señala.

“Cada día es único. No se puede hacer lo mismo aunque uno intente; sí en el sentido que respetas un libreto, una puesta en escena, los significados esenciales que el director quiso enfatizar, pero hay muchas maneras de hacer eso, hay muchas maneras de tocar esa melodía”, explica y también agrega: “hay públicos mas cálidos, mas fríos, y eso te modifica a la hora de actuar”.

Arriba del escenario los actores “tenemos que creer y crear las escena, ponemos lo nuestro para creer esa realidad imaginaria, estamos jugando a eso. Yo en primer lugar tengo que trabajar para mi compañera y mi compañera para mi, cuando eso se produce hay algo vivo. Por más que sea la misma escena, va a haber dinámicas en la escena que van a hacer diferentes salvo que seamos marionetas. Para crear algo vivo tengo que creerme lo que pasa y sentir que es de verdad”, sostiene.

Martínez dice que la actuación “es una capacidad innata, que hace mucho al talento, que se perfecciona y se desarrolla con la formación y el ejercicio de la profesión. Pero hay determinadas actitudes que son naturales”, sostiene el actor y agrega: “Tiene que surgir también la vocación, si vos queres convertirlo en un modo de vida, no en un medio, explotas más esas cualidades. El talento no se enseña”.

Si bien el autor no dedica ningún capitulo al aplauso final ,toma la pregunta en relación a ese momento donde el público con ese gesto intenta agradecer, elogiar.

“Hay una convención, se tiene que aplaudir. Un beso también puede ser una convención muchas veces, pero están aquellos que son especiales, mutuos. Cuando pasa eso, que el actor y el público están en comunión, se produjo esa magia ceremonial que tiene el teatro cuando es muy bueno, y el aplauso es como la coronación de esa ceremonia”, dice el actor.

“Eso se recibe desde el escenario, hay aplausos y aplausos, más convencionales, hay otros muy calurosos de mutua gratitud del actor hacia ese publico para que el actor haya sido capaz de poner todo para que la experiencia haya sido lo que fue. Desde el escenario se siente esa energía colectiva se siente esa tensión, la calidad del silencio”, dice y ante la pregunta sobre el aplauso de pie que se hace en el teatro cuando la obra generó muchas sensaciones en la platea responde: “Se siente una satisfacción muy grande, una emoción, uno esta muy agradecido de dedicarse a esto y de haber podido por lo menos esa noche producir esa emoción. A mi me da una mezcla de emoción, placer y pudor”.

“Lo lindo de todo es que es comunitario, que es colectivo, es una celebración entre los actores y público. Estas en un lugar con gente que no conocés que estas como hermanado, compartiendo un momento muy intenso y muy íntimo. Podés estar conmovido hasta los huesos sentado al lado de gente que no conocés y tal vez no vuelvas a ver. Un momento privado y compartido, es único”, dice el actor sobre la magia del teatro.

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