Jul 14 2017 - 8:23:

Murió Chuk Blazer, el informante que destapó la trama de corrupción en la FIFA

El representante del fútbol de EE.UU. cambió condena por delación.

Un escueto comunicado emitido por los abogados que lo acompañaron en el duro trance de afrontar una serie de graves cargos por corrupción se encargó de dar la noticia, resaltándolo como un individuo que trabajó para la transparencia del fútbol. A sus 72 años, dejó de existir Chuk Blazer, el hombre que marcó un antes y un después en el más popular de los deportes, cuando para limpiarse de cargos que iban a llevarlo a prisión eligió el camino de prestarse como informante, ofi ciando de espía de la Justicia estadounidense dentro de las entrañas de la FIFA.

“Chuck tuvo la esperanza de ayudar a traer transparencia, credibilidad y juego limpio a la Concacaf, a la FIFA y al fútbol como un todo”, escribieron sus abogados Eric Corngold y Mary Mulligan, al informar de su deceso al diario norteamericano The New York Times.

Charles (Chuck) Gordon Blazer, ex secretario general de la Confederación Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), fue la pieza clave para que detonara el escándalo conocido como FIFAgate que terminó con la presidencia del suizo Joseph Blatter en la máxima institución del fútbol.

Durante 22 años, de 1991 a 2013, Blazer fue la imagen del fútbol estadounidense y de la Concacaf y en los últimos tres años ayudó al Buró Federal de Investigaciones (FBI), principal rama de investigación criminal del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, a destapar la trama de corrupción en la FIFA.

Nacido el 26 de abril de 1945 en Nueva York, Blazer fue decisivo en el trabajo de Estados Unidos para obtener la sede del Mundial de 1994, y también se le atribuye haber elevado la pasión por el fútbol en Estados Unidos y fortalecido las fi nanzas de la Concacaf.

Ambas loables acciones se le recalcaron hasta que como miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA fue acusado en noviembre de 2013 de aceptar 20.000.000 de dólares de la Concacaf para un centro de desarrollo que pertenecía a miembros de su familia.

Allí fue que accedió a colaborar con el Departamento de Justicia de Estados Unidos tras declararse culpable de 10 cargos entre los que se encuentraban conspiración de crimen organizado, fraude electrónico, blanqueo de dinero, evasión de impuestos y por no presentar un balance de sus cuentas en bancos extranjeros.

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