Jul 13 2017 - 9:02:

Spotify, acusada de crear "contenidos falsos" para su servicio de música online

Señalan a la firma por inyectar contenido "artificial" en sus listas.

Leonardo M. D’Espósito
ldesposito@diariobae.com

Algo gracioso sucedió en el camino del entretenimiento digital. Spotify, el servicio de música on demand líder global, es acusado de crear falsos artistas para incrementar sus listas de reproducción. Para eso, contrata(ría) productores a los que les paga(ría) una cantidad fija de dinero, de tal modo de evitarse el pago de regalías por las canciones. En realidad no significa nada ilegal, pero sí una manera de "inflar" la base de contenidos de un modo poco ortodoxo y, al mismo tiempo, de sortear sus propios mecanismos de pago a artistas.

La noticia se viralizó en 2016 y volvió la semana pasada en una nota del sitio Vulture, que la da por cierta aunque Spotify negó absolutamente haber incurrido en tal clase de prácticas. En una respuesta al periódico Variety, los ejecutivos de la firma explicaron que "nunca creamos falsos artistas para incluirlos en nuestras playlists. Siempre pagamos regalías y no producimos música propia, como cualquier otra compañía en este negocio".

Sin embargo, tanto el sitio Music Bussiness Worldwide -el primero en publicar la historia- como ciertas fuentes de Variety aseguran que Spotify tiene pistas propias sobre todo en listas de nicho como ambient, trance, smooth jazz y música new age o listas de reproducción con nombres como Peaceful Piano, Piano in the Background, Deep Focus, Sleep, Ambient Chill y Music for Concentration. Pueden ser un nicho, por cierto, pero esos contenidos suman ya unos 520 millones de reproducciones. La sospecha se basa en que varios de esos temas están realizados por los productores suecos Andreas Romdhane y Josef Svedlund, "vecinos" de los cuarteles generales de Spotify. El rumor saldría a la luz porque, esos productores buscarían regalías.

¿En qué "beneficia(ría)" a Spotify una política semejante? En principio, implica tiempo de uso del servicio sin necesidad de pagar regalías por los contenidos. En segundo lugar, la colocación de productos que podrían viralizarse y hacerse famosos y cuyos derechos serían de la firma (que pasaría a ser no sólo un sistema de distribución sino, también, de producción, a la manera de Netflix). Pero también sería una forma de socavar la confianza que la empresa ha logrado en los últimos años. De algún modo, sería "hacer trampa", amén de que -en términos más puntualmente económicos- la aparición de contenidos "piratas" implica menos reproducciones de contenidos "no piratas", lo que daña el negocio de los creadores de música. La prensa sigue investigando si este -por ahora- mito urbano tiene algún viso de realidad.

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