May 19 2017 - 10:31

Los negocios con China, el lazo más incómodo que ata a Mauricio con Franco y Cristina

                             

Alejandro Bercovich
abercovich@diariobae.com

Fue imposible evitar el dèja vu. Aquel anuncio de Néstor Kirchner de inversiones chinas por 20.000 millones de dólares en 2004, cuando el patagónico llevaba en la Rosada apenas un par de meses más que Mauricio Macri hoy, resonó en la memoria de quienes vieron al Presidente celebrar en Shanghai los acuerdos por 17.000 millones que traerá de Oriente tras su escala en Japón. Pero los vínculos no se agotan ahí. Varios lobbistas que negociaron con el Gobierno las condiciones del gigante asiático para doblar su apuesta por la Argentina fueron clave durante toda la última década para una relación bilateral que creció exponencialmente al ritmo del boom sojero. Son los hilos de un entramado que une nombres del pasado con otros que pelean su pedazo de futuro: Franco Macri, Cristina Kirchner, Aldo Roggio, Gerardo Ferreyra, Marcelo Mindlin y Florencio Randazzo.

El menos conocido de esos nexos es Fernando Lin, acaso el que mejor engarza las dos continuidades más incómodas para Macri: la de Franco y la de Cristina. Argentino de ascendencia china, Lin guió al fundador de SOCMA por la tierra de sus ancestros y fungió durante años como embajador del conglomerado familiar allí. Con Néstor Kirchner presidente se hizo habitué de los despachos de Julio De Vido y Ricardo Jaime. Fue viajero frecuente del Cessna Citation de la hoy familia presidencial y comensal fijo de la mansión de Barrio Parque y de la mesa de Franco en La Bourgogne, el restorán del Alvear. A la gira de Macri viajó como enviado del grupo Roggio, cuyo patriarca solía tratar con desprecio a Franco cuando competían por licitaciones en los años 80 y 90.

Lin ayudó a diseñar doce años atrás el fallido proyecto de SOCMA para reactivar el tren Belgrano Cargas de la mano de Sanhe Hopeful Grain & Oil, para el cual incluso llegó a fundarse una empresa binacional (Shima). En silencio, esta semana asistió a la firma de las cartas de intención para que el EximBank oriental aporte u$s 2.000 millones para hacerlo realidad. ¿Qué rol jugarán ahora SOCMA y sus descendientes? ¿Cuál será el de los Roggio, que se resignaron a rendir pleitesía a sus antiguos Montescos y hasta a contratar a sus cabilderos? ¿El plan incluirá despidos en la Administración de Infraestructura Ferroviaria (ADIF)? ¿Por eso habrán echado anteayer al gerente de Recursos Humanos de esa repartición estatal, el ex Skanska Sebastián Antunno?

Los vasos comunicantes son múltiples. En 2013, Lin volvió a trajinar los pasillos del poder kirchnerista de la mano de Randazzo, con quien anunció los acuerdos de compra de los vagones para el Mitre y el Sarmiento a la firma CSR Sifang. "El gobierno argentino consiguió un precio que no existe en el mercado internacional", felicitó ese año al entonces ministro en una conferencia de prensa que ofrecieron juntos. La relación entre el lobbista y el chivilcoyano sigue intacta. Aquella chequera fue una de las mayores de la era K y la única firma la tuvo el ahora enigmático Randazzo, quien esta semana ratificó su precandidatura para unas PASO a las que irá solamente si no compite su exjefa, contra quien sabe que pierde.

Power
¿Dónde está el límite entre los negocios particulares y el interés del país, si dos de las seis grandes empresas chinas con las que se reunió el Presidente son viejas socias de su familia? Aunque Laura Alonso y la prensa oficialista hayan logrado rebautizar como "potenciales conflictos de interés" los casos donde hay sospechas firmes de corrupción y favoritismo político, cada vez se suceden más gestiones difíciles de justificar ante la opinión pública. Lo fue en Beijing esta semana el encuentro con la automotriz Chery: su CEO le planteó a Macri el objetivo de incrementar un 20% sus ventas en el mercado argentino, para el cual su representante exclusiva es ¡SOCMA! También lo fue la cumbre que compartió el mandatario con los popes de China Communications Construction Company (CCCC), que conquistó junto con IECSA (la constructora insignia de los Macri) el contrato para los gasoductos troncales cordobeses que luego logró modificar Techint para que una parte se haga con sus tubos.

IECSA ya no pertenece más en los papeles a Angelo Calcaterra, el primo hermano del Presidente a quien Franco se las transfirió en 2007, apenas Mauricio asumió como jefe de Gobierno porteño. Desde hace dos meses se llama SACDE y la controla Marcelo Mindlin, el ascendente zar de la energía que durante la gira de esta semana se movió como un ministro sin cartera, como se puede ver en la foto que ilustra esta nota junto al CEO de PowerChina, la empresa estatal más grande del planeta. El mismo Mindlin a quien la hiperactiva justicia brasileña quiere investigar por la compra de la filial argentina de Petrobras.

El largo plazo de los chinos, sin embargo,
choca con crisis como la que recrudeció en Brasil

Mindlin compartió varias comidas con empresarios y funcionarios como Guillermo Dietrich, el encargado en el organigrama de buena parte de las millonarias inversiones que se anunciaron durante el viaje de Macri. Ambos hombres de negocios (uno como amo y señor de la electricidad y el otro como exCEO de la concesionaria de su familia) comparten el interés en otro de los proyectos que se rubricaron en China: el de los autos eléctricos de CTS Auto, una firma que representa Isaac Attie. El empresario, médico de profesión, ya había firmado en 2011 varios acuerdos con un paradigmático macristinista que vio trunca su carrera por el choque de trenes en Once: Juan Pablo Schiavi. También le intentó vender a Montevideo buses eléctricos. ¿Por qué habría de tener éxito ahora? Tres días antes de volar a Beijing, Macri eliminó los impuestos a los autos eléctricos y autorizó a CTS a operar como terminal automotriz.

Amagues
El largo plazo de los chinos, sin embargo, choca con crisis como la que recrudeció en Brasil anteayer. Los coletazos en la economía local de la grabación que muestra al presidente interino Michel Temer aceptando una coima todavía son difíciles de prever. También lo son los del caso Odebrecht, que amenaza con salpicar a todo el arco político local, como lo hizo en otros países latinoamericanos. Y a eso, además, se suma la incertidumbre por las elecciones de octubre.

Los banqueros locales calculan que el mercado ya descontó que el Gobierno saldrá fortalecido de esa elección, con el peronismo dividido y un resultado que permitirá múltiples lecturas. Lo que temen es un ataque de pánico de los dueños de fondos golondrina que llegaron en bandada a usufructuar los beneficios de la bicicleta financiera. Eso podría deprimir el precio de los activos criollos de manera fulminante.

Para calmar esos nervios, la nueva camada de hombres fuertes de la City porteña hace a veces casi de acompañante terapéutica de los fondos extranjeros. Lo hizo el vice riverplatense Jorge Pablo Brito, presidente de ADEBA desde el mes pasado, en una reunión que mantuvo la semana pasada con los enviados de dos de los fondos más poderosos de Wall Street.

-Ustedes festejaron por adelantado cuando (Francisco) De Narváez le ganó a (Néstor) Kirchner en 2009 y pusieron la Bolsa casi 25% arriba, pero no quería decir nada. A los dos años Cristina arrasó. Que no les pase lo mismo ahora pero al revés ¿eh?

No en vano el ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo, le pidió al joven heredero del Macro que se mantenga al frente de la cámara de bancos nacionales. Su prédica puede hacer reflexionar a alguno de esos financistas de humor volátil y para el Gobierno vale oro. Pero lo más probable es que todos intenten ponerse a resguardo de la eventual tormenta y vendan acciones y bonos argentinos para refugiarse en el dólar. La campaña promete una montaña rusa de emociones en las pantallas de los traders.

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