May 18 2017 - 19:28
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“Antes vivía sin responsabilidades; ahora tengo una vida de adulto“

Entrevista: Olivier Bourdeaut

María Helena Ripetta
Especial para BAE Negocios

Su primer libro nadie se lo quiso publicar, hizo un montón de trabajos "absurdos" para sobrevivir y poder escribir. Su segunda novela se publicó y fue un éxito en Francia, tanto en ventas como en la critica. Cuando llegó a las librerías argentinas en un solo mes hubo que reeditarlo. Se trata de Esperando a Mister Bojangles del escritor francés que eligió vivir en España, Olivier Bourdeaut.

"Para la primera novela estuve pensando dos años y mis amigos dicen que es mejor que esta, pero ningún editor la publicó. Y después decidí hacer lo contrario porque quería demostrarme que era capaz de hacer otra cosa. El primer libro era largo, este es un texto corto; el primero era oscuro y este luminoso; el primero era cínico y este tiene una ligera ironía", dice a BAE Negocios Bourdeaut durante su estadía en Buenos Aires para participar de la feria del libro. El autor tiene un gran sentido del humor y afirma: "Conozco el fracaso como si fuera mi hermano, soy el príncipe de los fracasos. El rechazo a mi primera novela me decepcionaba pero me lo olvidé rápidamente. Fueron siete años entre que empecé a escribir mi primera novela y que se publique por primera vez, pero no esa sino la segunda que escribí. Son años muy largos de vivir, pero si uno mira el promedio de los autores finalmente es bastante rápido".

"Era muy mal alumno en la escuela. Empecé a trabajar en lo que aparecía; el primero fue en el sector inmobiliario. Me contrataron para vender departamentos y no vendí ninguno, era muy malo. Decidí dejarlo y dedicarme a la escritura de la novela y hacer trabajitos para ganarme el pan. Hice todo tipo de trabajos: cuidé a un mujer anciana muy rica a la noche; fui el que hacía de todo (el che pibe, dice la traductora) en una editorial; recogí sales en la salinas, muy duro, muy físico pero muy poético. El más absurdo fue el abrir de canillas", dice y ante la mirada de incertidumbre de quienes lo escuchan agrega: "Si, si, es verdad. Tuve un contrato para abrir y cerrar canillas en un hospital que estaba en obra, había arena en los depósitos y yo tenía que abrir las canillas para que termina de perder la arena".

"A partir del momento que decidí dejar de ser malo en el sector inmobiliario, decidí que me dedicaría a escribir una novela. No se cuándo quise convertirme en escritor, pero para ser honesto con mis resultados escolares no podía decirle a todo el mundo que quería ser escritor, me internaban en un hospital psiquiátrico. Pero siempre pensé que los dos mejores trabajos del mundo son rockstar y escritor, y como no se cantar...", bromea y redobla: "A los dos se les perdona todo; es un lujo, pero yo no destruí la habitación".

Bourdeaut, que vivía en los sofás de los amigos en París decidió mudarse.

"Tenía la intención de vivir en España aunque la novela no funcionara, pero como funcionó pude instalarme más rápido y en muy buenas condiciones. Es un país por el que siento ternura, mis padres viven allí, escribí la novela y una parte transcurre en España", relata el autor, quien antes de la novela estaba "muy mal financieramente".

"Soñaba con que al libro le fuera bien y pasó. Tengo una suerte inaudita. Hay muchos libros buenos y no se leen, tengo suerte en ese sentido", dice el autor que define a la novela como: "Una historia grave narrada con ligereza al principio. Es como una familia se ocupa de la locura".

Soñaba con que al libro le fuera bien y
pasó. Tengo una suerte inaudita

La historia está contada desde la perspectiva del hijo que ve a dos padres bailar. Ante la pregunta si es o no ficción responde rápido con una sonrisa y un chiste: "Es ficción, mi madre no está loca, un poco como todas las madres".

En cuanto a la presencia constante de la música en la novela, dice: "Vivo con música, escribo con música, y cuando una escena me parece importante pongo la música que corresponde con el tono de la escena que quiero escribir y me ayuda mucho, la música me va llevando".

"Es una historia de amor contada desde el hijo, se presentó así naturalmente, me pregunté qué veía ese niño: el departamento, a sus padres bailar todo el día y amarse con pasión, y así empecé a describir todo lo que veía", sostiene el autor.

"Me reí mucho escribiendolo y lloré al final. Es un libro que sentí. Hay dos finales en la novela, un primer final que elegí bastante rápido y el segundo a último momento", explica

"Cuando escribís, todas las mañanas estás ante un dilema: tenemos este personaje ¿hacia dónde lo llevamos?", dice el autor y sostiene que esta es una "novela optimista definitivamente".

Ya esta escribiendo la siguiente novela, la primera decidió no publicarla. Ante la gran repercusión de este libro la pregunta es si siente presión: "la única que siento es la limitación del tiempo, tengo que hacer muchas cosas a la vez. La promoción, la organización de la vida, antes tenía vida de adolescente sin responsabilidades, ahora tengo que ocuparme de la perdida de agua de mi casa, de hacerme copia de la llaves. Antes vivía en la casa de mis amigos sin responsabilidades; ahora tengo una vida de adulto", se ríe.

El escritor cuenta que recibe muchas devoluciones de los lectores: "gente que conoció la locura de cerca, gente que trabajó con la locura, gente que conocía mejor la novela que yo".

Además el escritor cumplió uno de sus sueños: conocer Buenos Aires, donde ya sabe que quiere regresar.

Título: Esperando a Mister Bojangles
Autor: Olivier Bourdeaut
Editorial: Salamandra
Páginas: 152
Precio: $245

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