Abr 21 2017 - 1:02:
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Armonía personal madurez social

La sociedad es el espejo que refleja el desarrollo de sus componentes o individuos

Lic. Aldo Godino
agodino@cronica.com
Especial para BAE Negocios

El mundo está apasionante como nunca y terrible como siempre. Creo que hay mucha gente perdida en lo fundamental. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz. Inteligencia es el arte de encontrar respuesta a los temas claves de la existencia.

¿Quién soy? Esa es la base. Yo vivo, habito en mi personalidad. Ser una persona equilibrada, madura, bien armonizada es una tarea artesanal que exige un esfuerzo por pulir y retocar todo aquello que no es bueno ni positivo y que de alguna manera la afea. En el templo de Apolo en Grecia había una inscripción que decía "Conócete a tí mismo". Una peripecia clave, y más hoy en día, que vivimos en una sociedad de una rapidez enorme, donde las modas del momento arrasan y lo que parece que hoy valía, mañana se ha diluido.

Conocerse a sí mismo es más que una actitud intelectual, es saber de las aptitudes y las limitaciones, tener una buena ecuación entre corazón y cabeza, saber darle a las cosas la importancia que realmente tienen, tener una buena educación de la voluntad, ser positivo con capacidad para descubrir lo bueno de uno mismo y de nuestro entorno.

¿Qué estoy haciendo? ¿Adónde voy? Un proyecto de vida, un programa personal, con cuatro grandes asuntos hospedándose en su interior: amor, trabajo, cultura y amistad. Amor y trabajo conjugan el verbo ser feliz. Son las dos cosas que realmente más interesan en la vida y que marcan, fijan y redondean la biografía. La cultura nos dará libertad de poner alas a nuestra historia. La amistad brindará calidez al encuentro con los demás.

¿Con quién? La elección afectiva es la opción fundamental. No hay otro paso en la existencia que tenga tanta importancia y repercusión. A quién escojo para que me acompañe, para que venga a mi lado y centre mis esfuerzos, aspiraciones, fracasos. Se mezclan con armonía el sentimiento, la voluntad y la inteligencia. En el amor verdadero, en el de más calidad, el otro te ayuda a crecer como persona, saca lo mejor de tí mismo. Y después están los amigos. Los seleccionamos, nos retratamos en ellos, dejamos en claro nuestras preferencias. La amistad es la virtud de la memoria. La amistad verdadera es un bálsamo sanador y esperanzador.

Todos estos aspectos se encuentran interrelacionados, se requiere la armonía entre ellos para que el hombre realice su potencial. La madurez humana, en su sentido pleno, consiste en la armonía de la persona. A diferencia de los demás valores, que perfeccionan y complementan a la persona, la madurez sintetiza e integra los valores humanos en un todo orgánico. Es combinación e integración de cualidades humanas muy diversas en un conjunto orgánico.

Un psiquiatra español, Rojas, asevera que desde la década de los ‘90 ha estado surgiendo un nuevo modelo de persona: el "hombre light". Un hombre indiferente a los valores trascendentales, que hace del dinero, del poder, del éxito, del sexo, del narcisismo y del pasarlo bien, la totalidad y el contenido de su vida. Harto y aburrido de la vida, busca una felicidad "a la carta". Su pensamiento es débil e inconsistente; sus convicciones, tambaleantes. El "hombre sólido", en cambio, es una persona madura. Su vida tiene una dirección y sus acciones encajan perfectamente dentro del significado de toda su existencia. La madurez es solidez. El mundo está cansado de seductores mentirosos. Todas las posibilidades de reconocimiento que presenta la vida aparecen como impostores bajo la máscara de logros efímeros y pasajeros.

La amistad verdadera es un
bálsamo sanador y esperanzador

La "sociedad", en el sentido de entramado relacional, es con claridad el espejo que refleja la madurez de sus componentes o individuos. La permanente queja del "¿qué nos pasa?" debería permitirse el espacio de un análisis profundo a la personalidad de nuestro país. Leyendo nuevamente lo anterior podríamos preguntar ¿qué somos, quiénes somos los argentinos? ¿Hacia dónde estamos yendo, cuál es nuestro proyecto de país más allá de los partidismos? ¿Con quiénes estamos caminando, quiénes quedaron en el camino? ¿Por dónde pasa nuestra madurez como patria?

Nadie está exento de responder, salvo que quiera permanecer en una superficialidad estéril.

"Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor la han perdido y te culpan a tí.

Si puedes seguir creyendo en tí mismo cuando todos dudan de tí.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera.

Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso, y tratar a esos dos impostores de la misma manera.

Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.

Si puedes llenar el implacable minuto, con sesenta segundos de diligente labor.

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella, y lo que es más ¡serás un hombre, hijo mío!"
(R. Kipling).

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