Mar 19 2017 - 22:57

Refuerzan la apuesta de profundizar la grieta como estrategia de campaña

                           

Natalia Vaccarezza
nvaccarezza@diariobae.com

Pensando en las elecciones de medio término y como respuesta a los conflictos con la CGT y los docentes, el Gobierno apeló a un discurso para instalar la idea de desestabilización y reflotó la polarización con el kirchnerismo.

Marcos Peña abrió el fuego. Fue el primero en blanquear las intenciones oficiales sobre cómo enfrentar el paro general del 6 de abril y las huelgas de los maestros: apuntar al kirchnerismo y hacer responsable de la crisis al gobierno anterior.

María Eugenia Vidal, en su dura pelea con los docentes, incluso vinculó al grupo combativo con el sector kircherista, aunque sin nombrar a Roberto Baradel, el titular de Suteba, como sí lo hizo Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa. "Que digan si son kirchneristas", amenazó la gobernadora en una conferencia de prensa que prometió premiar a los docentes que no participaron de la huelga.

La alianza de Cambiemos viene de vivir otra semana complica. Atrás quedó el acuerdo con el Correo y el conflicto de intereses por Avianca, pero ahora sumaron el fracaso en la negociación salarial con los maestros y las aulas vacías; las piquetes de la organizaciones sociales por la falta de implementación de la Ley de Emergencia Social; y la oficialización de la primera huelga general prevista para el 6 de abril. Con todo esta panorama, la Casa Rosada tuvo que salir de defender su gestión y apuntó la responsabilidad contra la ex presidenta. Para neutralizar la crisis salió el jefe de gabinete, quien aseguró que Cristina Kirchner "necesita que fracase el cambio".

El paro de la CGT también dejó huella en la Casa Rosada. El Gobierno apuró a los dirigentes gremiales a que si quieren cambiar el rumbo económico será dentro "de una discusión electoral y partidaria".

Con esta polarización con el kirchnerismo, Cambiemos se prepara para enfrentar el escenario electoral aunque aún sin nombres de candidatos. Aunque se muestra dialoguista con algunos sectores, buscará confrontar con sus antecesores, una receta a la que apostará para superar el examen de las legislativas en octubre próximo.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, fue otro de los enviados a confrontar con el kirchnerismo. El hombre de la mesa chica apuntó contra los sectores que impulsan una desestabilización del Gobierno. ‘Está claro que hay sectores que no quieren que finalice su mandato" y "son los mismos que vienen poniendo palos en la rueda’, alertó.

Antes del paro de la CGT del 6 abril, el Gobierno debe afrontar esta semana 48 horas de huelga nacional de los docentes, a la que se sumará la "marcha federal" que partirá el miércoles desde distintas provincias hacia la Ciudad de Buenos Aires, y el Día de la Memoria, Verdad y Justicia que augura una Plaza de Mayo multitudinaria.

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