Feb 16 2017 - 19:48
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Entrevista: Eduardo Kovalivker

“Las novelas se van autocreando, las dejaba correr y de pronto se terminaban”

María Helena Ripetta
Especial para BAE Negocios

Eduardo Kovalivker es ingeniero químico; de la pequeña empresa de su padre hizo una de las más importantes distribuidoras del país y de a poco fue cediendo todo a sus hijos para dedicarse a escribir. Si bien se define como poeta, está presentado su última novela Jannah con la que cierra su trilogía erótica. Cómo fue ese paso de ingeniero a escritor: “La mayor parte de la gente hace lo que puede y no lo que quiere. Tiene que morfar. Yo vengo a la literatura desde la poesía. De chico le escribía poesías a mi mamá, a mis compañeritas de banco. Pero cuando llegó la hora de ir a la universidad sabía que como poeta es muy difícil ganarse la vida. Como andaba bien en matemáticas y química estudié ingeniería química pero podría haber estudiado cualquier cosa. A mí lo que me gustaba era la poesía. Yo sabía todas las poesías de memoria”, dice a BAE Negocios Kovalivker, quien actualmente se dedica sólo a escribir.

“Construí una empresa monstruosa. Les entregué a mis hijos una de las principales distribuidoras del país. Mi papa tenía una distribuidora desde 1952, yo me pongo en la empresa y la hago crecer con lo que había aprendido en la facultad. A los tres meses la saqué para adelante, estaba casi quebrada, aplicado mis conocimientos de ingeniería. La hice crecer, leía mucho pero escribía poco, hasta los 55 años había hecho un solo libro y de ahí empecé a escribir. Empecé a ceder la empresa en los últimos seis o siete años, y los últimos tres ya no hacía casi nada. Lo único que escribí trabajando fue mi primer libro de poemas”, relata Kovalivker, quien escribió 8 libros de poemas desde 2004, pero los últimos los dedicó a su trilogía.

“Elegí el erotismo en mis
novelas para divertirme”

En esta novela el protagonista es Eli un argentino bohemio y enamoradizo con secuelas psíquicas producidas por sangrientos episodios vividos desde su infancia. Su vida transcurre entre la violencia de la década del setenta y dos romances paralelos: uno en Israel con una joven profesora sexualmente insaciable llamada Jannah, y otro en la Argentina con Lili, una militante de izquierda guerrillera.

Con Jannah, cierra la trilogía erótica que comenzara con las novelas Clavelina y Bianca.

“Las tres no tienen nada que ver una con la otra, sólo que en las tres novelas el erotismo tiene un lugar importante y por eso es una trilogía erótica. La otra similitud es que el relator es un tipo grande”, dice el escritor que fue despedido por los militares cuando daba clase en la Universidad y vivió en Israel. Ante la pregunta de si la novela se basa en hechos reales, dice: “Lo dejo al lector que se imagine lo que quiera, que si quiere pensar que todo es verdad los haga. Hay mucha experiencia personal y otras cosas que pueden ser fantasía o no”.

“Las novelas se van autocreando, no tenía ni idea cómo iban a terminar, las dejaba correr y de pronto se terminaban”, resalta el autor sobre el proceso de escritura.

“Elegí el erotismo en mis novelas para divertirme. Pero mis libros tienes historias, acción, pensamiento, de todo, y donde las partes de amor son eróticas y buscan el erotismo”, señala el autor y dice que en sus novelas hay “una reivindicación a la figura de la mujer, hacen resaltar el valor de la mujer. No hay ni hubo en la historia de la humanidad un grupo más perseguido, esclavizado y la sometido que el de la mujer, que sufrió y lo sufre”.

En cuanto a dejar su vida de confort siendo un empresario exitoso sostiene: “Algunos me dicen como cambié. Pero la gente que me conoce sabe que toda la vida fui de izquierda, ateo, me gustaron las mujeres y escribir, no les sorprende”, sostiene el autor que se define como poeta principalmente y aclara:

“Escribo poesía de protesta, de compromiso social y de amor. Hace dos años que no escribo poesías, pero no la abandoné ni la voy a abandonar”.

 

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