Feb 12 2017 - 20:44

En año electoral, el Gobierno baja requisitos al mínimo para otorgar tarjetas de crédito

                         

Ignacio Ostera
iostera@diariobae.com

Busca impulsar el consumo mientras contiene aumentos de salarios

El Gobierno quiere reducir al mínimo los requisitos para la entrega de tarjetas de crédito, en su intento por revitalizar un consumo que no termina de despegar en un año electoral. Al igual que con los planes para comprar en 50 cuotas, los caballitos de batalla serán los bancos públicos, que en el Ejecutivo esperan que sean imitados por sus competidores privados para no perder mercado.

En el Ciudad, Provincia y Nación trabajan para que los bancos puedan entregar tarjetas de crédito solamente con un DNI y un servicio a cargo, sin la necesidad de presentar comprobantes de ingresos, al estilo de la Tarjeta Shopping o la Tarjeta Naranja. Será un complemento del lanzamiento de la semana pasada de la opción para comprar en 50 cuotas con una tasa de interés del 19% anual, tras el resultado más bien modesto que tuvo el plan de "Precios Transparentes" por el que se obligó a diferenciar el precio en cuotas del pago a contado.

Según pudo saber BAE Negocios, en el Ciudad ya resolvieron implementar este cambio y están ultimando los detalles para llevarlo adelante. En tanto, desde el Nación señalaron que está opción ya estaba vigente con la línea para comprar electrodomésticos en 36 cuotas al 15% anual que sacó el año pasado Carlos Melconian antes de irse de la presidencia, para la que no era necesario acudir a ninguna sucursal ni presentar comprobante de ingresos. Esta iniciativa incluye no sólo el préstamo personal en sí para gastar en las cadenas sino también una tarjeta de crédito y otra de débito que fomenta la bancarización, explicaron fuentes de la entidad.

Para Bein el consumo no traccionará si los salarios
no le ganan nítidamente a la inflación

La hoja de ruta del Gobierno de cara a las elecciones se basa en impulsar el consumo. Pero esa necesidad choca con la negativa del oficialismo a convalidar aumentos de salario por arriba del 18% en el sector público y la vía libre a nuevos tarifazos en los servicios, para intentar contener el déficit fiscal.

En la Rosada están dispuestos a soportar todos los paros que sean necesarios en el sector bancario y docente con tal de mantener el techo a las paritarias.

El problema es que el límite a las subas salariales y los ajustes previstos en gas, transporte y agua (que se sumarán al ya implementado en la luz) impedirán que el consumo recupere todo lo perdido en 2016, a diferencia de los típicos años electorales del kirchnerismo. De ahí que la única alternativa para hacer revivir esa variable clave sea por medio del crédito, que en la Argentina alcanza solamente el 12% del PBI, la proporción más baja de la región, repiten una y otra vez los funcionarios enamorados con el modelo chileno, colombiano y australiano.

Sin embargo, un informe del Estudio Bein advierte que "la única forma de empujar el consumo en el corto plazo es asegurar que los salarios le ganen nítidamente a la inflación". Por el contrario, en la vereda opuesta están quienes considera "equivocadamente" que el consumo "podría traccionar con un salario real estancado sólo apelando al crédito (Hipotecarios con UVA, prendarios y tarjetas con el ‘ahora 18’), manteniendo además el sendero de corrección" en las tarifas.

Según Bein, esta visión está por detrás del acuerdo salarial escalonado que cerró Vidal en Provincia y que el Gobierno quiere replicar en otros ámbitos. El único problema es que implicará un "menor aumento en los ingresos reales hasta las elecciones", el momento clave del año.

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