Ene 19 2017 - 0:21:

Simplificar la conciencia

El panpsiquismo es un concepto que indaga acerca de la complejidad de la metacognición

Ignacio Brusco*
@brusco_n
Especial para BAE Negocios

"El hombre piensa, aun cuando no tenga conciencia de ello"
Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Con el avance de la ciencia (no sólo de la neurociencia, sino de la genética y la física entre otras) se ha comenzado a reformular y quizá por ello conflictivizar aún más, el concepto de los sistemas de conciencia.

La conciencia primeramente implica la capacidad de sentir y en forma más compleja la de reconocernos como sujetos. Lo que se llama metacognición, es decir poder mirar a un espejo y darnos cuenta que ese que vemos, somos nosotros. Cuestión que casi todos los animales en general no pueden hacer, (salvo excepciones recientemente descriptas) y los niños pequeños tampoco. Pues perciben que a quien ven, es a otra entidad o sujeto.

Una de las preguntas claves es si los mecanismos de conciencia pueden presentarse en sistemas más simples, como animales o aún en sistemas aún más simples: como células o incluso el ADN. Esta hipótesis simplificadora lleva el nombre de panpsiquismo.

Aún más, algunos filósofos de la mente piensan si no podría considerar a Internet como un complejo sistema de conciencia. Lo impresionante es que los cálculos matemáticos llevan a que toda internet equivale a las conexiones de 10.000 cerebros humanos. Pero aunque nos acerquemos ese sistema complejo, nadie puede comparar al sistema de conciencia humano con Internet.

Pues dentro de los sistemas de conscientes se reconocen diferentes grados de complejidad. Siendo, por ahora, el cerebro humano el más complejo.

Puede percibir los sentidos, tomar conciencia de sí mismo y presentar conciencia del tiempo y el espacio. Saber de dónde venimos (conocimiento de reproducción) y a donde vamos (conciencia de finitud).

El neurocientífico Giulio Tononi de la Universidad de Wisconsin- Madison explica a los sistemas de conciencia como un sistema integrado. Donde, si bien reconoce al sustrato material (por ejemplo las neuronas y sus neurotransmisores), cuando se experimenta una experiencia consciente. En la que se encuentra en función el cerebro, sin embargo se genera una instancia subjetiva que depende de cada individuo. A esto Tononi lo llama teoría de la información integrada.

Cómo comprendemos, estos son conceptos filosóficos pero también neurobiológicos. Donde se pone a flor de piel la relación filosofía y neurociencia, constituyendo una especialidad llamada filosofía de la mente.

Pone en la palestra al concepto de comienzo de la vida y de la conciencia, al concepto de conciencia animal y al simple trabajo con células nerviosas. También piensa el problema de las personas que se encuentran en estado vegetativo persistente y hasta donde llega su estado de conocimiento.

Lo mismo sucede en un nuevo método llamado reprogramación celular, donde células madres se reprograman a neuronas; generando algo a así como minicerebros.

Es así que Madeline Lancaster y Juergen Knoblich del Instituto de Biotecnología Molecular de Viena han logrado cultivar en su laboratorio unos minicerebros humanos. Estos son organoides cerebrales sin estructuras vasculares, ni otras células (por ahora). Tienen aproximadamente un centímetro, pero desarrollan espontáneamente las estructuras y capas neuronales del córtex, la sede de la mente humana.

Si bien estos estudios se realizan para estudiar patologías y desarrollos embrionarios (en la Argentina nuestro grupo trabaja en reprogramación neuronal en un proyecto para Alzheimer); no podemos dejar de lado la necesidad de formar consejos de expertos sobre hasta dónde avanzar.

Pues ¿Puede crearse una mente en el tubo de ensayo? Si pensamos en el panpsiquismo esto genera una cuestión bioética de alta discusión. Y nos hará repensar a futuro los sistemas de conciencia.

Dice Christof Koch del Instituto Instituto Allen de Ciencias del Cerebro de Seatle, que si se rompe a trizas a un cerebro no podríamos considerar que quedará un sistema complejo de conciencia. Aunque él mismo propone considerar un orden de complejidad en los sistemas de conciencia, pudiendo incluir sistemas más simples.

Ya que es muy difícil comprender cómo estructuras materiales y energéticas se convierten en conciencia. Muchas zonas del cerebro , se sabe, intervienen en la misma. Aunque en verdad, es muy complejo poder definir cómo un tejido se convierte en un ser que siente y genera autoconciencia.

*Neurólogo. Prof. Titular de la UBA. Fund.
Humanas. Inear. Conicet

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