Ene 06 2017 - 1:09:
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Ruta de la miel - Néctar silvestre

                          

Paula Boente
pboente@diariobae.com

Salir al camino siguiendo el zumbido de los colmenares, transitar los paisajes apacibles de la provincia de Buenos Aires, recalar en establecimientos y estancias para pasear, comer algo rico, adentrarse en el fascinante mundo de las abejas y, tal vez, animarse a ser apicultor por un día.

La “Ruta de la Miel” es un recorrido gourmet pensado para conocer los diferentes productos de la colmena y aprender sobre esta actividad, disfrutando al mismo tiempo de horizontes verdes.

Tres Arroyos, Escobar, Pringles y
Dorrego, parte del trayecto

El 60% del total de la producción de miel en Argentina proviene de la Provincia de Buenos Aires. Lo propuesta se reparten en dos tramos, con distintas características geográficas, diferente floración y también con producción mielera particular en cada una de esas zonas.

Uno se reparte hacia el centro y sur, más cerca de los relieves serranos, y otro hacia el norte, junto al ámbito de los humedales.

Entre el mar, las sierras y las llanuras, las localidades de Coronel Dorrego, Coronel Pringles, Tapalque, Coronel Suarez, Olavarria, Rauch, Pigue y Tres Arroyos, nos convocan a degustar mieles de un color ambar claro, con distintas variantes.

“La mayoría de las mieles de por acá son multiflora. Hay eucaliptus cerca de las casas y las abejas sacan de ahí el polen, que es su principal insumo. Se dice que eso le da un perfume diferente a la miel y la hace un poco más oscura.

También hay vara de oro, un yuyu en la zona que también la marca”, explica Javier Pérez Balade, uno de los dueños de la Estancia La Alborada, en Coronel Dorrego. En ese campo chico con un chalet de más de 100 años de estilo inglés, como varios en zona que recibió inmigración de ingleses y daneses, se reciben visitantes para almorzar y pasar el día o alojarse también a la noche (grupos reducidos).

Antes o después del almuerzo, se puede participar de algunos juegos campestres como las bochas, la herradura o la taba. Más tarde, comenzará la explicación y el recorrido para conocer el proceso de la miel. Se muestran las colmenas, a distancia prudente, y los elementos utilizados para la cosecha.

Según cuenta Javier, una colmena puede producir más de 20 o 30 kilos de miel por año. En las épocas de sequía el volumen baja porque hay menos floración. En la estancia, también se pueden comprar productos regionales.

La merienda muchas veces incluye unos buñelitos de miel para probar lo mejor de la producción casera. La jornada de campo con almuerzo cuesta $300. Para dormir, una habitación para 2 a 6 personas, $1000. Informes: argentinarural@ gmail.com.

Otros establecimientos de la zona son la Estancia Don Gastón (donde se puede participar de charlas temáticas sobre apicultura y cocina a base de miel, charlas técnicas y venta de productos derivados de la miel. Produccion apicola y olivícola) y el Establecimiento “Las Mostazas” (donde se pueden comprar productos pero no cuenta con visitas guiadas). En Coronel Pringles, algunas de las paradas que pueden elegirse son el Centro Educativo para la Producción Total N’3 Paraje Don Alfredo (situado en las instalaciones de una antigua estación de servicio y que cuenta con salas de elaboración de dulces y conservas), el establecimiento HF de Facundo Amaya y al campo La Herencia (200 hectáreas, repleto de vegetación y con aproximadamente 50 colmenas para la producción apícola).

Los valientes pueden lanzarse a la
experiencia de ser apicultores por un día

En la pequeña localidad de Argerich está “Paso Obligado”, en tanto, en Coronel Suárez están la Escuela Agropecuaria de Coronel Suárez y el Parque Industrial Julio Zilio. Según explican desde esa zona, la producción Suarense se caracteriza por ser “Miel de pradera”, es decir de piso no de árboles. Predominando la miel de trébol blanco, cardo, botón de oro, girasol y flor amarilla.

Este tipo de producción se distingue por un color claro de bajo milimetraje y alta calidad. Actualmente el Distrito cuenta con 300 productores. En Laprida está la Cooperativa Apicola de Laprida (donde se puede participar de la preparación de jarabe); en Olavarría, “Lo de Graciela, cocina de campo”(casa de té y almacén de productos regionales); en Rauch, la Sala Municipal de Extracción (con visitas guiadas y posibilidad de alojarse a la noche).

E Pigüé, se puede acceder a Cittadini Implementos apícolas para conocer un poco más sobre la manufacturas de los implementos usados en esta tarea, como mamelucos, velos, sombreros y guantes, además de visitar Ceras Argentina, empresa que procesa anualmente más de 700.000 kilos de cera de abejas para el mercado apícola y de exportación, y Pihue Coperativa de Producto Apicolas.

Se ofrece jalea real, caramelos
de propoleo y cremas de belleza

Por último, en Tres Arroyos, está la Escuela Agropecuaria (que cuenta con apiario y colmena de observación con uno de sus lados de vidrio), la Chacra experimental Integrada de Barrow-INTA (se realizan visitas al apiario, apertura de colmenas, manejo de los cuadros y reconocimiento de los individuos de la colmena), el Complejo Los Pinitos y el establecimiento “Apicultor por un día” que propone, en cercanías del casco urbano, vivir un día en el campo con las abejas, conocer cómo es una colmena estándar y los integrantes de la familia: reinas, obreras y zánganos.

De flor en flor
El otro tramo de la ruta de la miel rumbea hacia el norte. A orillas del Delta de Paraná, sobre el corredor de la Ruta Nac 9, Escobar, Campana y Zárate nos invitan a vivir una explosión sensitiva de mieles claras, muy oscuras rojizas, ‘mieles de isla’ o de .caá-tay’, de aliso, de sauce, de girasolillo, entre otras.

En Escobar, en la cooperativa apícola Amuyén, que funciona como centro de interpretación de la ruta de la miel brindando información además sobre las localidades de Zárate y Campana, se invita a vivir la experiencia de ser apicultor por un día. “Se explica la vida del apicultor y la colmena, se participa de la cosecha y se va a la sala de extracción. El visitante se llevan el producto del día, la miel que se cosechó. La actividad dura entre 3 y 6 horas, según la curiosidad del grupo”, cuenta Ángel Dovico, de la cooperativa, que cuenta con 30 socios que reúnen 3500 colmenares.

Además, se pueden comprar allí productos como jaleas, caramelos de propóleo y cremas de belleza. Según comenta Ángel, el relato de la organización de la colmena, donde cada cuál tiene su tarea y los datos de color sobre la reina, que pone 3.000 huevos por día, son los que generalmente más sorprenden al público.

Respecto a las características de la miel, indica: “Es como los vinos, todos son buenos los de alta gama, lo que cambia es la variedad de la uva o, en este caso, de las flores. Acá, desde octubre a febrero son mieles claras que se cristalizan con el tiempo y se ponen duras. Desde febrero, son más oscuras, rojizas y permanecen líquidas. Es miel de las plantas acuáticas, de los humedales”.

La visita tiene un valor de $600 e incluye amenity con refresco y transporte. Empiezan en febrero con la cosecha. Informes: coop_ amuyen@yahoo.com.ar Un recorrido azucarado conocer curiosidades sobre estos maravillosos insectos, presenciar las labores para extraer ese néctar dorado y disfrutar de paisajes rurales de horizontes despejados.

Día de campo
• Las visitas guiadas a los colmenares y las salas de extracción tienen una duración que varía según el establecimiento.
Hay cortas, de media hora, y otras que se extienden por hasta seis horas.
•  Hay lugares de acceso gratuito y otros pagos.
•  Mientras algunas cuentan con equipamiento para ver de cerca las colmenas (vidrios o trajes), en otras se hace un
recorrido general.
• Primavera y verano son las épocas de más producción. No en todos los casos hay visitas todo el año.
• Se recomienda reservar con anticipación.

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