Ene 01 2017 - 21:49

Perspectivas 2017: Sin entender por qué se demoró el segundo semestre seguirán las dificultades para reactivar la economía

El impacto de los nuevos aumentos en combustibles y tarifas y el ajuste fiscal afectan decisiones de consumo

Fernando Alonso
Director Periodístico
falonso@diariobae.com

La esperanza está puesta en que llegue finalmente el “segundo semestre” casi un eslogan de campaña con el cual el presidente Mauricio Macri prometió el cambio de rumbo económico y el inicio de una etapa de crecimiento después de que sus primeras medidas de gestión sumieran a la economía en una profunda recesión. Y con ese propósito se acomodó el gabinete nacional, con el despido del ministro que sacó al país del default, Alfonso Prat Gay, y su reemplazo por dos ministerios, el del ajuste fiscal en manos de Nicolás Dujovne y el de emisión de deuda con el ascenso del secretario de Finanzas, Luis Caputo. Según esta lectura, la falta de reacción de la economía estuvo motivada por los problemas para trabajar en equipo de un ministro y no por errores de política económica y de gestión. Probablemente porque ése es el diagnóstico, se corra el riesgo de repetir errores. La recesión de 2016 tuvo raíces económicas como la política monetaria del Banco Central y la apertura poco inocente de la Aduana, pero también tuvo raíces políticas como el desacertado manejo del ajuste de tarifas que terminó generando una idea de tarifazo desmedido y, a la vez, no tuvo efecto sobre las cuentas fiscales o la ingenuidad en el manejo del Congreso, donde se obtuvieron las leyes esenciales pero también se aprobaron leyes “troya” que expusieron el poco manejo político y obligaron a ceder en recursos económicos.

Sin interpretar la incidencia de los factores políticos en la profundización de la recesión económica se corre el riesgo de repetirlos. Y eso parece indicar la inoportuna autorización para incrementar el precio de los combustibles la semana previa al inicio de las vacaciones para la mayoría de los argentinos; o mantener la amenaza de tarifazos en los servicios públicos pensando en las empresas y sin medir el impacto sobre las economías familiares. Todavía peor es generar la idea de un año de brutal ajuste en el Estado, lo que deja a los empleados frente al temor de perder sus puestos de trabajo y actuando a la defensiva en lugar de pensar en el consumo.

El gobierno de los CEO paga un alto
costo por no entender la administración pública

El gobierno de los CEO está pagando un alto costo por entender que la administración pública no es asimilable a la gestión privada y que las señales de normalización económica o seguridad jurídica que se quieren transmitir hacia los tomadores de decisiones de inversión pueden derivar en la generación de un clima social de desazón que termine por minar las bases de la economía necesaria para que interese a los inversores.

Inflación
Si a lo largo de 2016 hubo dos lecturas sobre la incidencia del déficit fiscal como generador de inflación, para este año se superaron y prevalece la hipótesis que adjudica toda la responsabilidad. La unificación del discurso es una buena señal ante los analistas pero demasiado dogmática para lograr revertir el proceso inflacionario que soportó la economía el último año que fue mucho más que un simple reacomodamiento de precios relativos producto de levantar los diversos cepos y controles instaurados por la pasada gestión.

Todavía no se conocen los números finales de 2016, pero la estimación es una recesión de 2,5% a 3%, con caída de la industria entre 4% y 5% y en la construcción superior a 10%. El consumo público mostrará un alza de casi 2% mientras que el consumo privado se retrajo más de 3%, todo sobre datos del Indec. En ese contexto económico y con un dólar planchado a lo largo del año, el Banco Central consideró un éxito reducir la inflación núcleo a 1,4% y considera encaminada la meta de 17% para este año. Queda por ver si con algún atisbo de recuperación en el consumo o la inversión se genera algún “calentamiento” de la economía que vuelva a acelerar el ritmo al que suben los precios. Mientras, la Secretaría de Comercio no activó ninguna política que mejore la competitividad, desregule mercados, amplíe la oferta o, simplemente, ejerciendo presión sobre las empresas para que eviten la tentación a maximizar rentabilidad en el ejercicio de la ley del más fuerte.

Prevaleció la hipótesis que culpa al déficit
fiscal por la aceleración de la inflación

Deuda
El designado ministro de la deuda anticipó que este año necesitará financiamiento por u$s43.000 millones. La primera parte saldrá a buscarla en el transcurso de esta semana, por si la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos pudiera ya empeorar el escenario financiero internacional. Es lo positivo que tendrá este año el Gobierno, aunque se un poco más caro, seguramente va a poder financiar otro año del modelo.

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