Oct 24 2016 - 22:23

El futuro del oro en un contexto global volátil

                        

Gabriel Holand
Especial para BAE Negocios

El refugio preferido por los inversores se vuelve cada vez más atractivo. En el año ya ganó 15%

Vista desde nuestro país, la coyuntura financiera global de corto plazo parece óptima para los portafolios de inversión.

Las razones son que las principales bolsas siguen hacia arriba mas allá de las dudas: el Merval subió 57,4% en el año y los bonos locales, aun con algún ajuste, continúan siendo apetecibles.

Entonces lo que hay que preguntarse es su vale la pena conservar una porción de las inversiones financieras en un puerto algo más confiable, menos expuesto históricamente de los humores siempre cambiante en los mercados. Y en ese sentido, es el oro el medio de conservar el capital y obtener ganancias.

El alza de la inflación en EE.UU. más la política
de los bancos centrales podrían impulsar el oro

Para algunos es una opción muy conservadora, ya que básicamente rinde cero en términos de tasa de interés y su atesoramiento físico tiene costo.

Sin embargo, este año la cotización creció 15% -antes de su ajuste del mes de octubre -medido por el índice GC1 Comex, y el precio de las opciones a diciembre del año 2017 muestran aún un precio mayoral actual. Por lo tanto, leo la baja en la cotización como una oportunidad de compra.

Además al agregar algunas hipótesis a corto y mediano plazo hace que esa perspectiva se potencie y el atractivo se incremente.

Por ejemplo, un crecimiento de la inflación hoy es casi deseado por la Reserva Federal, a lo que se le suma la ineficiencia de los bancos centrales, que siguen debilitando el valor real de la moneda emitiéndola sin pausa. Además, hay que tener en cuenta que si la tasa estadounidense aumenta en diciembre será por poco.

Y si bien todos los factores enunciados apuntalan las perspectivas positivas del commodity, aún falta el plato fuerte.

Porque se sabe que muchos confían en las encuestas y esperan que Hillary gane las elecciones en EE.UU., manteniendo el statu quo en la economía. Pero dichos sondeos reflejan solo la intención de voto, y las elecciones se definen por quienes efectivamente salgan de sus casas y ejerzan ese derecho.

Por ello, e inspirados en el Brexit cuyas encuestas descontaban el “stay” de Inglaterra en la UE, los seguidores de Trump apuestan a que menos demócratas vayan a sufragar y se desmienta el pretendido triunfo de Clinton anunciados en los sondeos.

Y, si el candidato republicano fuera elegido, apuesto que las finanzas globales entrarán en un nuevo contexto con fuertes movimientos estratégicos para los mercados, caída de los precios de los bonos emergentes y búsqueda de inversiones seguras.

Porque el enunciado sentimiento proteccionista “a la Trump” producirá mayor deterioro del flujo comercial en el mundo y caída de inversiones fuera de las fronteras, en una política de crecer a costa del empobrecimiento del vecino.

En ese contexto, China perderá mercado para sus exportaciones y tratará de bajar precios con el fin de reemplazar a su gran cliente y principal deudor, a quien querrá castigar financieramente. Nada tranquilizador por cierto.

¿Alguien puede dudar que el escenario de incertidumbre y volatilidad descripto sea casi a medida para el aumento del oro?

Incluso un triunfo de Hillary apuntalaría el valor del metal -aunque en menor escala- porque la candidata demócrata quiere atenuar la desigualdad de ingresos mediante cambios incrementales en las políticas fiscales y de gasto y, en conclusión, seguirá gastando más de lo que recauda el fisco lo cual apoya la solidez del metal.

El precio de las opciones de oro a diciembre de
2017 muestra que el valor va a seguir en alza

Y aquí, en casa, un triunfo republicano rebotará tanto en los efectos de una guerra comercial como en la perdida de valor de los bonos y, algo central para la política oficial, dificultades para conseguir prestamos en los mercados.

Así que el final de la historia queda abierto y quizá buena parte de lo dicho quede solo en especulaciones aunque, como la esperanza no es buena estrategia de inversiones, convendría proteger una porción de las carteras por las dudas.

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